martes, 17 de noviembre de 2009
En un lugar desolado, una edificación medio derruida contrasta en un horizonte anaranjado. Una brisa con sabor a caos que escuece los ojos parece lo único vivo, moviéndose entre multitud de polvorientos cascotes formando pequeños remolinos de arena. Comienzo a andar por entre los escombros dirección al edificio ruinoso, lidiando contra un bochorno tan inhumano que tengo la sensación de estar mascando fuego.

En la pared que aún se yergue superviviente de aquella destrucción, hay pintado un paisaje paradisíaco con una oración que reza: "por más que buscamos, nunca encontramos el Edén. Siempre atrapados entre el cielo y la tierra". Justo a continuación del dibujo, hay otra pintada sobre el ladrillo calcinado, representando una veintena de soldados agazapados, pertrechados de armas y con cascos de visión nocturna; bajo la representación se leía: "estamos aquí para ayudaros".

Me alejo de la pared unos tres o cuatro metros, para tener una visión global de los dibujos. Por el trazo, diría con absoluta convicción que ambas pintadas no son origen de la misma mano. Profundizo en ellos largo rato, como esperando que fueran a hablarme y contestar a todas y cada una de las preguntas que hierven en mi cabeza, mientras que la brisa me abrasa la piel y arranca silbidos de entre los vestigios, que semejan gemidos luctuosos de una civilización extinta.

Al darme la vuelta para desandar lo caminado, a cuestas con mi confusión y curiosidad sin saciar, casi tropiezo con un trozo de muro que medio enterrado de tierra y guijarros, asoma del suelo maltrecho como si fuera un tumor. El trozo de pared tiene atornillada una placa de mármol con unas letras cuidadosamente talladas. La brisa se convierte en aliada en mi afán por saber y hace desaparecer el polvo que cubre la inscripción. Visiblemente emocionado, esto es lo que pude leer:

"...aquí, el que manda, les desea que disfruten de una agradable estancia en este, nuestro planeta que también es suyo. Joya en el universo centro impulsor de los más destacados valores de la especie. Concepción, unión, familia, esclavitud e iglesia, son los pilares fundamentales sobre los que descansa nuestro mundo que mira hacia el futuro mientras le da la bienvenida. Seguridad universal, seguridad terrenal y nuestro inigualable don de gentes, son algunos de los incomparables atractivos que irán descubriendo en su peregrinar por La Tierra, mientras se dejan embelesar por nuestro inigualable concepto de convivencia que ha hecho de nuestro mundo la cuna de la paz."

Así que río para sobrellevar la acidez del desengaño, comprendiendo que no hay respuestas; quizá jamás las hubo. O quizá las respuestas sean tan dolorosas que serían insoportables. Así que decido irme de allí en busca de otro amanecer que ya no existe. De allí que es cualquier lugar sin sol, cualquier sitio por donde deambulo. Cualquier lugar donde piso, yacen ya más de un millón de muertos.

Tags: Mundo, ruinas, destrucción, desengaño.

Publicado por antidogmas @ 3:06
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miércoles, 11 de noviembre de 2009
Antes eran minoría y ahora mayoría. Los imbéciles de la nueva era, aquellas personas que dicen: "estudio en la uni", "me voy de vacas" y "por fin llegó el finde". En los mensajes de móvil no utilizan las vocales y lo escriben casi todo con "K".
Publicado por antidogmas @ 23:59
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lunes, 09 de noviembre de 2009
Lo expuesto a continuación sucedió hace unas pocas horas. El tipo, cuya estampa era desconocida por aquellos contornos, irrumpió en la cálida velada del bar arrastrando consigo el desagradable frío otoñal. Los parroquianos más próximos a la entrada sufrieron un breve temblequeo que les asaeteó el cuerpo. Como dirían los adolescentes de hoy en día: el tío entró vacilando.

Aseveraba con magna contundencia que era capaz de deglutir, sin apenas torcer el gesto, seis copas rebosantes de cava en tres minutos. Ni uno más, ni uno menos. Dos copas por cada minuto transcurrido. Al otro lado de la barra, Sito, que gustaba de esta clase de números circenses en su establecimiento, colocó en la barra una perfecta sucesión de seis copas inmaculadas, alargadas y estrechas, donde vertió, con ademán jocoso a la vez que innegablemente experto, el dorado líquido gaseoso.

A escasa distancia, el que les narra el desconcertante curso de los acontecimientos y reloj en ristre, dio inicio a la insólita libación. Ante una numerosa concurrencia atenta, el tipo desconocido hizo gala de una técnica depurada: sobre el segundo 20 apuraba la primera copa; en el intervalo de un segundo, dejaba la copa vacía para asir con movimientos ensayados la segunda copa; en el segundo 55 ya había vaciado la segunda copa; en los 5 segundos restantes eructaba como un barítono. Y vuelta a empezar.

Transcurridos exactamente tres minutos, el tipo demostró poder meterse entre pecho y espalda el contenido de las seis copas sin desperdiciar una sola gota y como el que bebe un vaso de agua sin la presión de ser cronometrado, lo hizo sin que su semblante adoptara rasgos apresurados, de dolor o indigestión. Una gran parte del respetable ovacionó al tipo desconocido y éste saludaba condescendiente, a la vez que un abrupto enrojecimiento bañaba sus ojos.

Pasados unos minutos, de súbito, el tipo empezó a padecer una gama ininterrumpida de violentas erupciones intestinales, así como una extraña sonoridad de burbujeos estomacales propios de una severa licuación. Su cara era la imagen descarnada de la urgencia más desesperada imaginable. Ante nuestra sorpresa, el tipo buscaba con tremenda angustia el camino redentor hacia el lavabo que, por crueles designios del destino, estaba siendo utilizado por otro trasero con similar perentoriedad. Así que salió a la calle clamando al cielo, buscando con la mirada algún lugar medianamente íntimo para poder dar fin a tan despiadado tormento.

Sin embargo, a sabiendas de que era del todo antinatural contener por más tiempo los eficaces mecanismos de su organismo, el tipo, optando arruinar su dignidad en pos de un rápido final escatológico, se bajó pantalones y calzoncillos. Y a la potente luz de la farola que iluminaba la fachada del bar, se acuclilló aullándole a la luna con espectaculares agudos e inconmensurable alivio, mientras que su aparato excretor expulsaba todo aquel río de escoria e impureza. Debido al brusco cambio de temperatura, la feroz deposición humeaba en la fría acera de aquella noche otoñal, semejando una perturbadora forma de vida alienígena.

Y es que el cava hay que disfrutarlo sorbito a sorbito. Despacio.

Tags: Urgencia, cagar, deposición, cava, mierda, alivio.

Publicado por antidogmas @ 0:25
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lunes, 02 de noviembre de 2009
En mis tiempos de adolescente y recién estrenada mi condición de adulto, cuando mis asociados de correrías nocturnas y yo carecíamos de liquidez, nos reuníamos en casa de alguno de nosotros con la idea de emborracharnos visionando pelis de terror que nunca nos daban terror y pasarlo bien. Esto, a bote pronto puede parecer de lo más incongruente, pero todas esas producciones de cine cuya intención es la de provocar desánimo, revoltijo de tripas y miedo, nos causaban un enorme disfrute. Así fue como visionemos y nos reímos con incontables películas del género de terror, gore, asiáticas y un sinfín de títulos que no recuerdo.

Sin embargo, hace ya cinco años que vimos "Murder set pieces" y todavía permanece imborrable y latente en nuestra memoria como si la hubiera visto ayer. Aparte de que realmente no nos causó puta gracia. El celuloide en cuestión es del género gore, con lo cual pensábamos que las risas estaban aseguradas, como ya nos había ocurrido con innumerables producciones de idéntica índole. El tal Nick Palumbo, director del metraje, a diferencia de otros directores del género, quiere provocar, molestar intensamente, jodernos el día y a buen seguro que lo consigue; además de que lo hace por la cara y sin esconderse.

La película en sí carece de una historia y mucho menos de una historia sólida. El argumento versa sobre un fotógrafo de éxito de descendencia alemana residente en Las Vegas, cuyos antepasados militaron en el nazismo. El tipo se somete a las pesas; no es una masa de músculos desarrollados pero está cachas, es atractivo y le es fácil acostarse con mujeres. Lo que nadie sabe es que es un depravado asesino en serie portaestandarte de la misoginia más salvaje y bestial que cabe imaginar. Tuvo una infancia muy jodida. La única que sospecha algo es la hermana pequeña de la novia del susodicho.

Así que de momento, ya sabemos que no estamos viendo ciencia ficción, sino que el argumento, quizás algo rebuscado, previsible e incluso poco serio para los más exigentes, se basa en una premisa totalmente creíble y dolorosamente real en nuestros días. Por otro lado, metrajes del mismo género son mucho más sangrientos, repulsivos y truculentos que lo que ofrece "Murder set pieces". Pero ahí radica el gran acierto del señor Palumbo: no en lo que cuenta, si no cómo lo cuenta.

Para empezar, en esta película no hay muertes exageradas que te harían reír de puro absurdo. Como tampoco es la típica exposición ridícula de órganos humanos extraídos de sus anatomías. Nick Palumbo va más allá de todo estereotipo y haciendo alusiones misóginas, racistas y antisemitas, expone con impecable y desalmado grafismo, angustiosas escenas de mutilación, desmembramiento, necrofilia, ahogamiento, tortura y todo un aquelarre púrpura de locura siempre desde una imponente carga estética. Todo bajo una acertada y estudiada atmosfera malsana, opresiva, delirante y absolutamente enfermiza.  

Y en esas estamos: yo, que me despollo vivo con la saga de "Saw". Que bostecé viendo las dos partes de "Hostel". Que me aburrí con "Irreversible". Que me he carcajeado como nadie de montones de producciones gore, de miedo, de terror... Y recuerdo como "Murder set pieces" me hizo recuperar la sobriedad aquella noche en lugar de acrecentar mi embriaguez, me abrió de arriba abajo, extrajo mi educación, mi moral, mi apreciación sobre el bien y el mal, mis sentimientos y pisoteó todo hasta hacerlo añicos.

Con esta película no se disfruta, se sobrevive. Y yo os adoro demasiado, chicas.

Tags: Película, sensibilidad, sangre, jodienda.

Publicado por antidogmas @ 19:31
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viernes, 30 de octubre de 2009
Querido y alelado viajero: próxima estación: mi choncro habla idiomas.
Publicado por antidogmas @ 14:54
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lunes, 26 de octubre de 2009
No paseaban estrellas en el cielo. La oscuridad devoró a la luna y la noche semejó un ojo frío y horrible de cuya densa mirada era imposible escapar. Era aquella clase de noche, húmeda y profunda como la boca de una puta en plena decadencia. Las fosas nasales se obturaban con los efluvios resultantes de la actividad unificada de dos anatomías correosas y repugnantes: la suya y la mía. Y la noche era el único dios de todo y dejó de existir algo bello en el mundo.

No supe en ningún instante dónde estaba ni cómo llegué hasta allí; hasta ella. Desde ningún lugar, zigzagueé a tientas hasta tenerla tan próxima que mis pómulos eran acariciados por su respiración agitada. Sentí su piel gélida debajo de la mía; delante de la mía; encima de la mía, bebiendo de su boca helada e inhalando los hálitos de su corazón según su cadencia. Ella orquestaba la danza de nuestros cuerpos a voluntad, tratándome como su pertenencia.

Susúrrale tu nombre, me dije, y pronunciará tu nombre, pensé. Desconocía si sus fuerzas desfallecerían o su vigor sería inagotable. Pídele poder mirar su cara en un fugaz instante de luz, pensé, y ámame y fóllame eternamente como a ningún hombre, le supliqué. Y despegó su torso apoyando sus manos en el mío; arqueó la espalda hacia atrás y sus uñas se clavaron en mí y rió. La sangre brotó, y su carcajada nació como un rumor de piedrecillas barridas por el viento y se acrecentó en una ubicuidad atronadora como si la tierra se estuviera resquebrajando en dos.

Dejé de sentir su cuerpo de témpano durante unos segundos. El pecho me escocía y la sangre se deslizaba en finos regueros mezclándose con el sudor de mi cuerpo. Y ocurrió que de la oscuridad surgieron sus ojos más allá de mis pies. Y al tiempo que se acercaban, supe que aquella mirada que no parpadeaba era la última cosa que contemplarían los míos. En medio de aquella impenetrable nada oscura, solo, abandoné la cordura de mis sentidos rindiéndome a esa mirada que reptaba terrible por mis piernas hasta mi pecho herido, que apagarían los ríos de lava que surcaban mis venas y sofocaría el infierno de mi polla reventada.


Tags: Fiebre alta, deliro, estar malo de narices.

Publicado por antidogmas @ 19:34
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miércoles, 21 de octubre de 2009
El erotismo es el teatro fraudulento del sexo: burdo, risible y extremadamente irreal, pues nunca estuvo ni estará vivo como corresponde  al acto sexual verdadero. Ni fue ni será espontáneo y explícito como lo son los deseos. Los verdaderos deseos.

El erotismo se burla de vosotros.
Publicado por antidogmas @ 22:15
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domingo, 18 de octubre de 2009
Empiezan el día retrayéndose en una vida ficticia que desgranan párrafo a párrafo en espacios en blanco. Porque sólo cuando escriben, sus corazones resucitan de nuevo y sus letras gritan como mil gargantas implorando ser escuchadas. Y se funden a otros latidos y tantos hay como estrellas visten el firmamento. Y sabiéndose muertos en vida, acaban el día escrutándose en el espejo, intentado entender cuándo dejaron de conocerse así mismos. Preguntándose en silencio por qué la imagen del cristal es un extraño que los observa con igual intensidad y aterrador desprecio. Y mañana, otra vez sin respuestas, regresarán a ese espacio en blanco donde nadie sabe que son un hálito gélido tras un sinfín de penas. A su vida irreal donde se sienten ubicados con un propósito al cual asirse. A esos momentos escritos que serán inmortales; a esos suspiros fugaces vertidos lágrima a lágrima, que como jirones se desgarran de sus almas vacías de puro descontento con la realidad.

Su realidad.
Publicado por antidogmas @ 22:55
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