lunes, 22 de diciembre de 2008
Me sitúo. Acabo de apurar la penúltima cerveza aunque echo mucho de menos otros sabores. De todas maneras, las cosas son como son y así voy a narrarlas.

Desde que decidí escribir en un medio público, tenía bien claro que no lo haría como si acabara convirtiéndose en una obligación. Como el pescador de perlas que le da pereza sumergirse en las frías aguas del mar, para luego, una vez en ellas, bucear con la única compañía del silencio y sentir la paz y el bienestar del mundo interior. Porque escribir es como retrotraer la propia alma. Volver a un útero tan imaginario como real en la interioridad más recóndita de cada uno.

Tuve claro que escribiría sobre cualquier temática sin limitaciones de estilo y registros; la mayoría de las veces con el pretexto perverso de explotar a conciencia la ironía y el sarcasmo, atendiendo únicamente a mi estado etílico, sobrio o anímico. Con el transcurrir de los meses, tomé conciencia de que parece que en el mundo blog existe una especie de acuerdo tácito en el que prima el "yo te comento si tú me comentas o te borro de mis enlaces", cosa, por otro lado, absolutamente comprensible dada la naturaleza mezquina de nuestra especie.

Ni me acuerdo la de veces que me han entrado ganas de ponerme a escribir un libro, una buena historia o un pequeño compendio de relatos. Quizás si llego a viejo y estoy lúcido... incluso una autobiografía; aunque bien pensado es toda una pedantería. ¿A quién cojones podría importarle mi vida o mis andanzas? ¿Mis amores y desamores? ¿Mis aciertos y mis cagadas? ¿Mis riquezas y mis miserias?... Y sin embargo, ¿acaso no son los blogs pequeños retratos en letras que dan forma a breves relatos sobre la vida y sentir de sus autores?

A veces me desbordan las ganas de escribir montones de ideas y ocurrencias que se agrupan en mi cabeza sin orden ni concierto. Sencillamente por dejarme llevar. Por mecerme hasta aturdirme en un basto mar de literatura, intentando adivinar cómo se sentirían los grandes literatos, los insignes escritores que nos dejaron tesoros de grandeza incomparable, el más preciado de los legados. Y pienso que si yo me siento tan bien escribiendo pequeñas cutreces y mediocridades, nimios pensamientos surrealistas, a ellos se les debía henchir el corazón y desparramar el alma por la pluma.

Apuro otra cerveza y miro a mi alrededor, buscando entre las paredes que me circundan la más inusitada de las inspiraciones, deseando encontrar respuestas a preguntas que yacen flotando en el viento. ¿Quién sabe los vientos que me esperan? ¿O serán violentas corrientes que me zarandearán? Quién sabe las respuestas que me traerá eso llamado futuro, cuando lo que a veces duele y te colma es el pasado a menudo imborrable... El presente es tan fugaz que ni te da tiempo a pensar.

Ya pronto finaliza el año y van casi tres desde que esta bitácora estaba en pañales, y al parecer, como sigo disfrutando con TERAPIA EXTREMA, el incesante y tranquilizador sonido monocorde de las teclas se comerán el año que todavía está por venir. Por si no nos leemos la semana que viene...

...feliz falsedad.



Tags: Blog, escritores.

Publicado por antidogmas @ 3:17
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Comentarios
Publicado por Desfaenado
martes, 23 de diciembre de 2008 | 7:51
Buenos días. Leyendo tu escrito me he puesto a meditar sobre la necesidad imperiosa que tenemos algunos de escribir. Creo que Freud dijo algo al respecto, pero la salida de anoche hasta las tres de la mañana, acompañada por bebidas espiritosas(es que si no, a ver quién aguanta hasta las tres) unida a la visita al gimnasio por la mañana( que a partir de los 40 es una proeza si una nunca ha sido candidata olímpica) me tienen sin fuerzas ninguna para googlear.
Pero creo que sí nos importa: al que escribe( lo que no se nombra no existe) y al que lee( por eso que ahora los modernos llaman empatía).
Desde luego, para mí es un placer disfrutar de tu facilidad con las palabras.
Te espero al calor de la lumbre con mis mejores augurios.
Publicado por Desfaenado
martes, 23 de diciembre de 2008 | 13:58
Yo te deseo felicidad, pero ahora y siempre. Los buenos deseos no tienen fecha en el calendario Sonrisa

Besazo!

Maktub
Publicado por antidogmas
martes, 23 de diciembre de 2008 | 14:55
Te lo agradezco. Te deseo lo mismo.