...y para acabar te diré que eliges palabras que no guardan del todo consonancia con el contexto de lo que escribes, es decir: tiendes a sobreadjetivar. Utilizas numerosos adjetivos que pesan mucho y ralentizan el ritmo de tus textos, que en contraposición al tempo rápido, fácil y entendible de las últimas líneas con que los finalizas suelen quedar rarísimos, aparte de que predominan en demasía frases que son casi frases hechas.
A menudo, la pseudo digresión sobre los temas que tratas es un tanto extraña; tienen varios puntos de contradicción. Tal vez los puntos no se evidencian en una primera lectura, pero lo que hacen en conjunto es restar calidad a tus escritos y hacerlos demasiado previsibles y banales. Muchos narraron lo mismo antes y mejor que tú. Escribir pretendiendo gustar no es algo tan fácil, no es solamente plasmar el contenido que le quieras dar: la forma y ejecución son primordiales.
-¿Pretendiendo gustar? Chica, a quién esperabas. ¿A Gabriel José García? ¿Pablo Neruda tal vez? ¿Al jodido manco de Lepanto reencarnado en un tipo cuya casa es un cuchitril con las ventanas carcomidas que se emborracha para luego vomitar sobre la fe y los dogmas?
-¿Quizá esperabas a una puta estrella del pop con la que las colegialas se humedecen las bragas antes de acostarse y hacerse pajas? ¿Esperabas que fuera el puto Johnny Depp con una polla tan tremenda que al penetrarte te pusieras tan caliente que convertirías el infierno en una cerilla? Puede que no; puede que seas más de Richard Gere o Clooney, y los esperabas temblorosa de deseo ante la idea de que lamieran tu coño a dúo con tal intensidad que te sentirías la zorra más amada de la creación.
-¡Ah, sí! Sé lo que esperabas. Esperabas que fuera uno de esos autores que tienen un blog que no serviría ni para envolver grasientos bocatas. Una de esas bitácoras que proliferan por el mundo blog como las ratas en las urbes superpobladas; como esas bitácoras que hablan de falsas alegrías, pajaritos, esperanza, nubes y flores ¿verdad? Uno de esos blogs que tienen más enlaces que estrellas en el firmamento y que los comentarios no son más que mutuas y rastreras lamidas de culo entre el autor y los que le siguen.
-¡Oh, no! Me equivoco. Quieres que este sea un espacio donde me prodigue escribiendo sobre sexo tórrido y de calidad, para así sumarme a toda esa legión de innumerables mediocres que lejos de escribir erotismo exquisito, excretan refritos cutres y zafios que ni siquiera llegan a ser pornografía barata, propiciando que las intimidadoras erecciones de Rocco y Nacho palidezcan de horror y caigan en picado.
-¿Tampoco? A lo mejor esperas que esto sea un cursi blog empalagoso hasta la más severa de las urticarias, como los que te amargan a cada linea explicando su desastrosa y nada interesante vida sentimental. Los que te hacen reír por no llorar de lo mal que lo pasaron sus autores cuando sus parejas pasaron de ellos para follarse a otros. De los desdichados que fueron hasta que superaron la terrible pérdida de su perro, o de la desastrosa desgracia que les supuso irse de compras y encontrarse con que la prenda a pagar ya tenía dueño.
-Chica, ¿ya te vas? Espera, no te marches aún. Todavía no. Asómate al balcón y mira; no me pidas que mi blog cambie. El mundo va muy rápido y necesito otra copa para girar a su son. Mira allí: los jóvenes escupen en el suelo, ya no leen libros y esnifan anfetas en lo alto de unos maceteros. La policía está corrupta y cada día hay más coches. La calle está llena de inmundicia, la libertad mendiga por un bocado que llevarse a la boca y la avaricia del poderoso se folla a los débiles.
-Chica, mira bien porque en cualquier momento nos vamos a la puta ruina. Puede que no lo veas, pero trata de percibirlo y no me pidas imposibles.
El mundo arde...
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