jueves, 29 de enero de 2009
Uno, al final de todo, se muere, y como dijo Bruce Lee, Marco Aurelio o el ratoncito Pérez (que tanto da): sólo nos queda una vida de ventaja.

Ante este fin ineludible cabe tomar, como mínimo, una resolución. Algunos se casan o forman una sociedad de dos, y obedeciendo a su programación genética y a los incomprensibles designios de la naturaleza, se ponen a concebir hijos como diciendo: "Un trozo de mí. Ahí que da eso", asumiendo el desgaste físico y monetario que conlleva alcanzar ese punto donde contribuyes a la perpetuidad de la especie.

A continuación, puede ocurrir que logres formar una familia. Si tienes éxito en tan sagrada institución y no te mata el cáncer, las mierdas de chucho en la calle, tu vecino, la polución o la programación de la tele, lograrás envejecer con la persona con la que engendraste a tus hijos. Si por el contrario, fracasas, sufrirás el amargo sabor de la ruptura, carecerás de familia pero te familiarizarás con abogados, tasadores y la tediosa burocracia del divorcio. Puede que tu nueva familia también sean el alcohol y las barras de bar. En ambos casos, el éxito y el fracaso van acompañados del ritmo in crescendo de la merma física y de tu cuenta corriente.

Los hay que después de una ruptura sentimental, se vuelven muy estúpidos o muy valientes (según se mire), puesto que desoyen los sabios dichos populares como aquel: "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra". Y pertrechándose de una sobrecogedora fe ciega en la raza humana, en la suerte o el todo por el todo, después de un largo periodo de malestar, depresión y sufrimiento, deciden resetear sus vidas para escapar de una existencia gris que les disgusta, y retornar al punto donde todo empezó con la persona de la cual se separaron. Embargados por los cálidos e inolvidables recuerdos de la relación de antaño, se juran -otra vez- amor sincero y para demostrárselo a ellos mismos deciden copular y tener su primer vástago, como diciendo: "Esta vez lo haremos bien".
 
También puede ser que no quieras saber nada de la persona que dejaste atrás y termines mutando en amante. Amantes hay de pene, vagina, y por qué no, hasta hermafroditas; no olvidemos que la raza humana es rica y diversa -los hay que aman a los animales, y lo demuestran más de lo debido-. Hay amantes que arrastran una ruptura detrás, olvidan la suya propia pero provocan otras sin despeinarse siquiera. Son algo difíciles de contentar, sobretodo, amantes de vagina.

No satisfechas de que las penetres como es debido, después del polvo les agrada oír en quedos susurros aquello de: "nena, cuando estoy contigo me haces sentir joven", pese a que sólo seas un carcamal que las dobla en edad y folles bien. Otras gustan de que las invites a cenar a restaurantes caros y a esquiar. Evidentemente, como toda mujer mutada a amante que cató el matrimonio, no permiten una palabra fuera de tono y mucho menos que se las tosa.

También están los llamados -puede que injustamente- egoístas. Aquellos que decidieron vivir principalmente para sí mismos, sin obviar, por supuesto, los gratificantes y necesarios placeres del coito y sexo oral. Su particular visión de la vida desconcierta provocándote una sonrisa sardónica, puesto que rehúyen diametralmente todo lazo sentimental que implique tener que compartir todo aquello que no sean flujos corporales y buenos momentos en paños menores. Nada quieren oír de compartir el papel higiénico, los pedos, el inodoro y la ducha más de dos días seguidos. Ellos escupen a las fiestas señaladas del calendario que los enamorados alimentan, y sólo respetan las fechas en que por obligación, y un par de veces al año, deben ir al asilo a visitar a los padres.

Y una vez más, antes de que nos llegue nuestro fin particular, tomo conciencia y manifiesto mi mortalidad. Bostezo, pego una calada o un trago (que tanto da)  y me humillo sabedor de que al fin y al cabo, al final de todas las cosas, lo único que tiene validez es cómo tratamos al resto de iguales mientras estamos en vida. Y una vez apagada la luz por siempre, no somos mejor que una mierda pinchada en un palo.

Tags: Certidumbres, amantes, matrimonio, pareja, ruptura.

Publicado por antidogmas @ 4:04
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Comentarios
Publicado por Desfaenado
jueves, 29 de enero de 2009 | 11:26
Este post me recuerda a Trainspotting:

"Elige la vida.
Elige un empleo.
Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas.
Elige lavadoras, coches, equipos de compacdiscs y abrelatas eléctricos.
Elige la salud: colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a intéres fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos.
Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos.
Elige el bricolage y pregúntate quién coño eres los domingos por la mañana.
Elige sentarte en el puto sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura.
Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima, en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoistas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte.
Elige tu futuro.
Elige la vida."

Me gusta tu blog,

Un beso,

Nina (http://misillacojea.blogspot.com/)
Publicado por antidogmas
jueves, 29 de enero de 2009 | 11:57
Estupenda película "trainspotting". De todas formas, si llegó a gustarte, el libro es mucho mejor. Por cierto, el rodaje de la segunda parte ya está confirmado. Si no me equivoco, se llevará a cabo con los mismos protagonistas de la primera parte, veinte años más viejos.
Publicado por Nina
jueves, 29 de enero de 2009 | 12:16
Pues habrá que comprarse el libro y ver la segunda parte, es una de mis películas preferidas junto a 'la naranja mecánica'.
Publicado por Pola
jueves, 29 de enero de 2009 | 12:21
Sí, buena película y un libro muy entretenido, me gustó la adaptación, refundir las diferentes historias en una que pudiera traducirse al lenguaje cinematográfico...

pero bueno, yo he venido aquí a hablar de tu post, como diría Umbral, y a preguntar si debemos deducir en qué categoría de las que explicas te situarías a ti mismo o si debemos deducirlo (con el peligro que eso conlleva)
Publicado por antidogmas
viernes, 30 de enero de 2009 | 0:57
Bien pensado, creo que están las categorías más destacadas, que no todas. Leyendo Post anteriores se puede llegar a una acertada, que no exacta, deducción sobre en qué categoría incluirme.

También me gusta la naturaleza. Me dejó llevar por ella y aprovecho las bendiciones que nos brinda, como las setas comestibles y opiáceos.loco
Publicado por Explo
viernes, 30 de enero de 2009 | 13:09
Lo que deduzco que hay muchas ovejas que se guian por las normas preestablecidas. Menos mal que yo no me considero una de esas.
Publicado por Pola
viernes, 30 de enero de 2009 | 15:57
¿¿opiáceos??
¿codeína? ¿morfina? ¿heroína? (qué velvet!)
no, si al final me has intrigado y acabaré por leerme el resto del blog
Publicado por Al calor de la lumbre
sábado, 31 de enero de 2009 | 8:08
Antidogmático:

Algunas hemos sido todas esas cosas, coincidentes o sucesivas.

Sólo espero ser otras cuantas más antes de que me llegue el asilo.

Magnífica descripción, como siempre.

Un abrazo nada peliculero
Publicado por Zafferano
domingo, 01 de febrero de 2009 | 23:04
Magnífica exposición pre mortem. Yo me considero un ejemplar híbrido porque me lo monto yo solita(la vida...) y normalmente me salgo con la mía (opinión) He pasado por varias de las etapas aquí descritas de forma fugaz e irreflexiva(el pase) y ahora estoy en aquel momento en que disfrutas de todo porque has logrado pasar de casi todo. He dicho.

Un besote!Rebotado