jueves, 05 de febrero de 2009
Como hay quienes entran aquí a leer, comprenderán que mi deber es ser sincero y perdonarán que alguna vez me ría de ustedes.

A mí me gusta la risa. Si es a costa de los demás, mejor. Mucho más sano y reconfortante. Porque si hay que ser cabrón, capullo o un impresentable, se ha de ser de los pies a la cabeza. Nada de medias tintas. Me gusta reírme de todo y de todos, incluyendo tópicos, mitos, y todas las deidades creadas por el hombre. También costumbres y tradiciones, que dan para mucho.

Si te ríes de mí acabarás conmigo, porque me puedes matar de la risa. La risa es gratis y leí que se ejercitan varios músculos al practicarla, ahorrándote pasta gansa en gimnasios que apestan a sudor. Lo hago continuamente, siempre que me sale del nardo, lo cual implica que las gentes de mi alrededor se enfurezcan y eso provoca que aún me ría más.

En mi caso patológico sin solución, la mayoría de las veces vence la risa. Siempre sonora y estentórea; nunca por lo bajo. En lugar de la diarrea súbita y aguda que me provocan las procesiones de Semana Santa, el fervor incomprensible a cachos de mármol y piedra con forma de virgen, la autoflagelación y el consentimiento de algunos anormales retrasados en ser crucificados... vence la risa.

Si desafortunadamente leo un blog donde la dueña dice: "no a la depilación en invierno" y lleva las piernas peludas como el yeti, los deseos de inmolarme o de arrojarme con ímpetu al más insondable de los abismos son derrotados y... vence la risa. Si leo en un blog una discusión carente de gracia entre dos comentaristas chabacanas, las tripas se me retuercen como si me atenazaran mil voltios de una sentada y... vence la risa.

¿Acaso no es gracioso cuando llega el verano y montones de personas se quejan de las altas temperaturas al tiempo que se tumban ofreciéndose al sol en actitud reptilesca? Es que hay que pillar un colorcito majo y el moreno en verano es vacilón y molón. Y es entonces cuando este feliz servidor se le ocurre pensar que en verano las personas son más contradictorias e imbéciles que el resto del año, y tengo que drogarme más que Miguel Ríos en los años setenta para superar tanto absurdo, menos mal que al final... vence la risa.

Pero no hay nada que me ponga de más mal humor que ver a una persona que se haga la graciosa sin serlo.

Tags: Risa, absurdo.

Publicado por antidogmas @ 0:59
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Publicado por Explo
jueves, 05 de febrero de 2009 | 11:39
Que bueno el post!!! Me he visto totalmente reflejada, la risa es parte primordial de mi ser queriendo y no queriendo. Vaya como anecdota que yo me rio tambien cuando me pongo nerviosa, en el unico accidente de trafico que he tenido, obviamente por ir escojonada en el coche de fiesta con las amigas, le di por detrás al coche que me precedia y yo sin ponerme seria sali meandome de la risa y el otro con cara de mala oxtia... No sabia donde meterme... Tube que explicarle que me da risa nerviosa... en fin que yo vivo riendome de mi y del resto de la humanidad.

Al igual que a ti no me hace "ni puta gracia" cuando alguien se hace el gracioso sin serlo.
Publicado por antidogmas
jueves, 05 de febrero de 2009 | 12:05
Explo, es curioso eso de la risa nerviosa que explicas. Debe ser algún mecanismo de nuestro sistema nervioso que se pone en funcionamiento en situaciones un tanto extremas. Guarda cierta similitud con aquello de "el que canta su mal espanta".Sonrisa
Publicado por En ocasiones...
viernes, 06 de febrero de 2009 | 12:01
Como bien dijo un sabio (o algo así...): Afortunado el hombre que se ríe de sí mismo, ya que nunca le faltará motivo de diversión.
Saludos efusivos y besos castos.Vacilando
Publicado por El color del viento
sábado, 07 de febrero de 2009 | 20:05
He llegado hasta tu blog por casualidad, y me has contagiado con tu risa.

Muy bueno este artículo y los demás que me he leído.

Me gusta tu manera directa de escribir las cosas.

Un placer leerte.

Saludos

http://sensaciondelcolordelviento.blogspot.com/
Publicado por Zaffe
martes, 10 de febrero de 2009 | 20:37
Pues sí lindo, es simplemente patético.

En cuanto a la risa es algo maravilloso, pero a veces tan inoportuno...! No sabes cuántas veces me he reído en un entierro. Y en un ascensor... ni te cuento. Y realmente lo paso mal.

Un besoteAvergonzado