Probablemente no os hayáis dado cuenta o que, como yo, estáis demasiado ocupados en vuestras conformistas vidas insustanciales y no habéis reparado en la hilarante existencia de los caraculo. Esta curiosa forma de vida bípeda habita en todos los rincones del planeta, y su actividad prolifera mayormente en zonas como pueblos, ciudades, urbanizaciones, etc.
Son una especie realmente numerosa y aunque os joda, con toda seguridad y empíricamente demostrado, cualquier familia que existiera o existe tiene en sus integrantes algún caraculo; a veces y por desgracia, hasta más.
Caraculo es un hombre o una mujer con una edad comprendida entre los diecisiete y cien años aproximadamente. Cabe decir, que los caraculo con más de cincuenta años de vida suelen ser grandes expertos en mirar y observar. Eso se debe a que la razón de ser de sus aburridas vidas se basa en la tenaz, obstinada, y prácticamente ininterrumpida vigilancia sin remuneración económica.
Hasta lo que sé, hay muy pocos solteros y solteras caraculo. Los caraculo tienen familia e hijos, y pueden estar en el paro o ser esclavos. No hay remedio para anular su enorme afán por preocuparse y controlar con escalofriante exactitud, la vida del resto de los mortales que habitan en un radio de unos ochocientos kilómetros a la redonda a partir de su centro de operaciones.
Suelen dar rienda suelta a su ocupación desde los balcones de sus casas, portales, terrazas, tras las ventanas. Los ves ahí de pie, con el papeo al lado; algunos hasta con los prismáticos colgados del cuello, otros de noche y con la luz apagada. Son auténticos profesionales del espionaje casero y la peluquería, la barbería, la tienda de ultramarinos y comercios en general, hace tiempo se les quedaron pequeños.
El nivel cultural de esta pobre gente es cero, o sea, que cuando no están vigilando al resto del mundo o durmiendo, están viendo la tele. Caraculo suele ser un votante concienciado, pero mira por dónde, para lo que realmente importa, nunca está a favor ni está en contra. De hecho, caraculo es un ser que vive para sí mismo: nutriéndose, estorbando y parasitando cual asquerosa ladilla en quehaceres ajenos a los suyos.
Caraculo es una persona tan aplicada en su afición que no hace días de fiesta y es tan eficiente que permanece en contacto con otros caraculo.
De caraculo uno a, felizmente, caraculo dos:
Mira a antidogmático, ya vuelve a llegar otra vez a las diez de la mañana. Este chico acabará mal.
Agapita ahora va con éste otro y se ha comprado otro champú para el cabello.
Gertrudis la bizca ha vuelto a cambiar de oculista.
Fíjate en Anacleta, cada día está más gorda, siempre va a comprar bollos de esos cuando deja a su nieto en el colegio.
¿Has visto a la Isidora? siempre va a la caja de ahorros a la misma hora, seguro que está podrida de duros.
Mira a Gervasio, desde que cascó su mujer que está más delgado, ¿verdad, caraculo dos?
A su manera, todos los caraculo dan una " oportunidad " a los demás y se alegran si a otros les va mal. Tan sólo de esta manera pueden alegrar su pobre corazón que por desgracia late todavía. Así que si notáis un insistente picor detrás de la oreja cuando antes nunca lo notabais, o sentís una incómoda presión en la nunca, indudablemente estáis siendo sometidos a la escrutadora mirada de rata de los caraculo.
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