jueves, 16 de abril de 2009
Otra noche naciente volvió a herirlo recordándole cómo llegó hasta allí. Una y otra vez, como un insecto odioso y repugnante, le golpean los recuerdos de aquellos momentos fatídicos que lo cambiaron todo. Antes poseía una vida y era como tú y como yo. Era como nosotros: soñaba, reía, sentía y amaba. Pero desde aquel descenso sin retorno a la oscuridad, todo aquello se quebró dando paso a un sinfín de tormento malsano y negras pesadillas.

Sólo hay vida bajo sus párpados. Sus ojos se mueven durante minutos que parecen eternidades, como buscando una salida para escapar de los demonios que lo acosan. Unos ojos que ya no brillan; lo único vivo que queda de lo que fue una vez. Los llantos y compasión de familiares y amigos han acabado por convertirse en una serenata enloquecedora, absurda. En un sin sentido atroz y asqueroso que sacude el vacío de sus entrañas con saña endemoniada.

Después de nueve años, aquellos que lo conocieron ya no pisan el hospital; continúan con sus vidas mientras que la suya fue cruelmente arrebatada por un destino que no comprende, cuando éste decidió tirar de la cadena y hacerla desaparecer con toda la mierda. Lo que le ha tocado padecer no es más que un desengaño que le desgarra. La farsa hiriente de un despiadado inclemente. La locura vertida gota a gota sobre los débiles latidos de su corazón roto.

De vez en cuando cree ver a gente vestida de blanco, pero tiene la certeza de que hace mucho tiempo dejaron de mirarle. Se da cuenta de que nada vale nada. De que su único lazo con el mundo real es el pulso eléctrico de una máquina que tiene más actividad que él. Es entonces cuando intenta moverse y vuelve a ser consciente de que ya no es el amo de lo que una vez fue su cuerpo. Es entonces cuando regresan los demonios, brota la impotencia y se apodera de su escasa cordura, para, al final, llorar lágrimas secas con el dolor concentrado de mil almas torturadas.

No puede soportar más tiempo semejante suplicio: estar muerto en vida. ¿A qué coño estáis jugando si no hay solución? ¿No veis que es un envoltorio muerto? Vuestros juicios sobre la vida y la muerte se la repatean; ya nada tiene sentido para él. Todo está muerto. Pide que alguien ponga fin a su sucio calvario, a este infierno sin nombre. Pide, por favor, que alguien desenchufe ese puto trasto.

Tan sólo quiere acabar.

Tags: Muerto.

Publicado por antidogmas @ 2:30
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Comentarios
Publicado por Explo
jueves, 16 de abril de 2009 | 11:14
Ufffffff!!! Que fuerte el escrito y que bien trasmitido... A lo que detallas en el post es a lo unico q yo tengo miedo. A ser un envoltorio inerte...
Publicado por Igrein
viernes, 17 de abril de 2009 | 18:09
...
Me da pavor pensar que me puede pasar a mi...

Creo que ya te conté lo que pienso yo del tema... creo que ya te conté lo que he vivido a mi alrededor... ha yque ser valiente para ser el de "al lado".

Un beso.
Publicado por Serendipiando
sábado, 18 de abril de 2009 | 9:48
Creo que hay un límite, a veces infranqueable, entre la vida y la muerte: la muerte en vida.
Nunca es bueno quedarse entre dos puertas.
Alguien siempre debería ayudarnos a empujar aquella que tenemos más cerca.
Y entrar.
Eternamente.
Mis abrazos