MOMENTO ACTUAL.
No todo iba a ser malas noticias en esta vida. Le sobrevino la muerte en un hospital; tenía graves problemas cardíacos. Quien sabe si fue algún error médico; los errores son humanos y algunos humanos son sólo un error, como lo fue él. El caso es que su oscuro corazón no aguantó más. Con un dictador menos, se esclarece el cielo y se respira mejor.
CHILE, 10-12-2006.
Aquella tierra de extensión estrecha y larga se asienta en el hemisferio meridional, con lo cual se origina un clima tan extremo como diverso. Por lo tanto, no era nada extraño ver a aquel grupo de chiquillos jugando en los arrabales de la ciudad en pleno diciembre. Por el claro campaban con los pies descalzos y proferían gritos nacidos del disfrute: corrían, saltaban, sorteaban charcos y se hundían en el barro. Tal derroche de energía perlaba de sudor aquellos cuerpos repletos de vitalidad, lo cual no evitaba que las risas treparan hasta las susurrantes hojas de los árboles y se mezclaran entre las caprichosas corrientes de aire hasta desaparecer.
De súbito, un muchacho irrumpió surgido de la maleza dando cese a la alegre actividad de los chicos. El muchacho acabó trastabillando al límite de sus fuerzas y se desplomó de bruces contra el suelo. El resto de los chiquillos habían enmudecido y observaban con una mezcla de curiosidad y expectación. Y desde luego, todos se preguntaban de qué diantre estaría huyendo aquel muchacho, corriendo como si le estuviera dando caza algo horrible e inimaginable.
El chiquillo se fue incorporando a medida que recuperaba el resuello, hasta que su mirada se topó con la del resto de muchachos. Ninguno de ellos alcanzaba la mayoría de edad, pero las expresiones de sus ojos no se correspondían con la cantidad de años vividos. Aquellas miradas eran muestra inequívoca de lo que supone tener que asimilar, demasiado pronto, la terrible ausencia de los seres amados; el asesinato incomprensible de seres queridos: amigos, primos, hermanas, tíos... Familia. Si los mirabas de cerca, incluso podrías llegar a percibir la casi inapreciable llama de odio que ardía tras aquellos ojos antaño inocentes.
El muchacho, sosteniendo el peso de las miradas, todavía respirando agitadamente exclamó:
-¡Acaba de morirse! ¡Está muerto!
MOMENTO ACTUAL.
Siento que tuviera una vida tan longeva pero ya ha vivido bastante. No hay que alegrarse de las desgracias ajenas y mucho menos cuando sobreviene la muerte, pero hay casos que son indiscutibles. Casos en los que se requiere un concienzudo examen del alma y la conciencia, por lo tanto, mi deber es ser sincero y honesto: ¡Que le den por culo! Que hizo llorar a muchas madres, y como reza el dicho: para que llore mi madre, que llore la suya, y que al menos sirva como aperitivo a los gusanos.
CHILE, 10-12-2006.
Los muchachos se miraron unos a otros. La brisa había cesado, el sudor se secó en sus cuerpos y comprendieron que el tirano estaba muerto, muerto de verdad. Que ya no podría hacerles más daño, y recordaron por siempre aquel día como un nuevo comienzo en sus vidas. Ya no reían, y como empujados por una ancestral fuerza colectiva, alzaron el puño desafiando a las nubes y gritaron:
-¡Vuelve con Gepetto! ¡Ahora podrás mentir, "Pinocho" cabrón!
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