El muchacho, una vez conseguida la graduación secundaria y dejando atrás sus años de colegial inocente, sentía más que nunca que aún le quedaba un ciclo por zanjar; una historia inconclusa. Y quería darla por finalizada antes de ascender su primer peldaño a la adolescencia y a la nueva aventura de proseguir estudios en el instituto.
Era absolutamente vital que la chica que lo turbaba hasta hacerle tartamudear, se fijara en él y aceptara un baile en la fiesta de graduación. Se lo tomó seriamente y a conciencia: la ropa fue elegida con meticulosidad sin llegar a una imagen impecable, apartándose de una perfección excesiva en el porte, ni acercándose demasiado a quien parece salir de un concierto loco de la polla récords. Un corte de pelo informal, sin parecer extravagante ni corriente en demasía. En conjunto, destacar sobre la medianía sin parecer prepotente o un gilipollas presumido.
El muchacho ardía en deseos de fundir su cuerpo con el de la chica, e imaginaba escenas tan salvajes y tórridas con ella que harían resquebrajar los cimientos de la industria pornográfica. Pero le inculcaron buenos modales y una educación altamente irreprochable, hasta el punto que conseguía aplacar, no sin serias dificultades, a su otro yo lascivo que se afanaba por adueñarse de su condición de chico modoso y perfecto.
Ni sus gafas ni su fama de chico recatado iban a persuadirlo de su inquebrantable decisión. De pronto, pese a estar rodeado de multitud, se siente solo. Observa a la chica a pocos metros de distancia y empiezan a sonar los acordes de "heat of the moment" de Asia...
I never meant to be so bad to you
One thing I said that I would never do
One look from you and I would fall from grace
And that would wipe this smile right from my face...
Las luces parecen moverse con la estupenda canción que llena toda la sala, y como si fuera una señal, el chico se sube las gafas, reajusta su compostura y se dirige a la chica. La canción continua...
Do you remember when we used to dance
And incidence arose from circumstance
One thing lead to another we were young
And we would scream together songs unsung
El chico siente palpitar su entrepierna y nota sus pies como si caminara dentro del agua hasta los tobillos. Con una voz que no reconoce como suya le dice:
-Hola, ¿qué tal?
La muchacha le mira con la intensidad punzante de un latigazo. Es sólo un segundo, pero para el chico es de una dureza que permanecerá imborrable.
-¿Bailas? -le pregunta más nervioso de lo que se atreve a admitir, pero sin darse por vencido.
-Déjate de chorradas y desaparece. Solamente quiero follar.
El muchacho se queda allí de pie, sintiéndose iluminado por una luz semejante a un foco más poderoso que el sol. Le rodean sombras que le escupen risas y carcajadas como un eco ascendente que sesga las estrellas y atraviesa el tiempo. Su mundo se fragmenta en un millón de pedazos, y con él, quedan volatizadas sus esperanzas y las normas inculcadas, comprendiendo en el peor día de su vida que mucho más tarde olvidará, que ante todo debió ser él mismo: un chaval más salido que una cúspide que desea follar de la noche a la mañana.
Desde aquel fatídico día dejó las tonterías para los enamorados, y la canción siguió sonando...
It was the heat of the moment
Telling me what your heart meant
Heat of the moment shone in your eyes
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