jueves, 21 de mayo de 2009
A Doménica no le cae nada bien Ramsés Espín, pero es un amigo de los de toda la vida al que no veía desde hacía tiempo. Esto es exactamente lo que me contestó, cuando le pregunté si por fin consiguió superar las oposiciones a las cuales se presentó cuatro veces.

-¡Antidogmático, cada uno opina de lo que quiere, a pesar de que la mayoría no tienen ni puta idea!

-Mira a esas zorrillas de la mesa contigua, seguro que comen trancas con la estupidez subida de tono. Son pequeña parte de la mayoría que siempre tienen respuestas inútiles para todo. Esperan hacernos creer que ser estúpida es una marca de fábrica y no lo es. Indudablemente, nada tiene que ver el tamaño de las tetas, del culo o de la celulitis; el problema es el tamaño del cerebro, que científica y empíricamente demostrado, es de menor tamaño que el resto de mortales machos. Eso si no lo comparamos con el de un chimpancé.

Doménica le clavó una mirada como si deseara que la maldición de todos los dioses fulminara a Ramsés. Éste proseguía. -Terriblemente y a pesar de mi arrepentimiento, he pecado o me han hecho pecar. ¡Son víboras! Sí... como lo oyes. Reptiles escurridizos que se esconden para comerse un par de cojones y un buen cacho de carne en barra. Así se presentó una amiga, mientras yo intentaba conciliar el sueño en su casa. La familia durmiendo y yo intentándolo. Ella se acercó no sé ni cómo, e inesperadamente adoptó la típica posturita que tan bien les sienta: cabizbaja, semi flexionada y a la altura de la cintura.

-Me comenzó a sobar y con anhelo extrajo mi mango y se lo metió en su boca de labios gruesos. Yo me agarroté, ya que no esperaba que después de darle biberón esa misma tarde en la habitación de sus padres, y más tarde en el sillón de la abuela, me dejara en paz. ¡Pues no! Succionó y succionó, mientras dejaba escapar gruñidos de satisfacción. Su boca trabajaba con la fría obstinación de un pistón y su mirada me atrapaba como si quisiera meterse dentro de mí, hasta que se quedó con todo el requesón... ¡Una torrencial eyaculación en toda esa gran caverna llena de dientes! ¡La gran vaciada!

-Nunca me ha cabido en la cabeza por qué me hizo semejante regalo al tiempo que su familia dormía soñando con arpas y melodías angelicales. Imagina que se levanta el marido y nos sorprende: a mí con el medio metro de cuello pelado fuera, y ella lamiéndolo devota como si le fuera la vida en ello. Como son unas calenturientas, más de lo que un tío puede llegar a ser en siete vidas, se cuentan sus batallitas unas a otras mientras se atracan de pastelitos y cócteles. Y sus amigas casadas... Ah, sí, toda esa panda de frustradas querrían probar conmigo, por supuesto. Ellas ya eran infieles; no fui yo quien las inició en el tumultuoso circo de la infidelidad sin escrúpulos.

En este punto, Doménica ya no quiere saber cómo llegué a ser amigo de Ramsés, y sé a ciencia cierta, que ni por asomo se me debe ocurrir la idea de invitarlo a cenar a casa. -Nunca hubiese imaginado que una mujer pudiese chorrear tanto -continúa, -de manera que parece que se haya meado una burra encima de ti. Eso es escurrirse, lo demás son tonterías. Parecía que la pobre no follaba desde hacia lustros. Sé que disfrutaba mucho conmigo y descubrió todo un mundo de sensaciones que sólo veía en las películas guarras que jamás sospechó llevar a cabo. Le encantó la técnica de la tortuga. Si hombre sí: pones a la mujer debajo de la mesa a cuatro patas y le das por culo mientras que tú sostienes una escoba con los dos brazos en alto. Y si en cada embestida asoma la cabeza por el otro lado... ¡plas! Le estampas un escobazo en el cogote.

-En fin, anti, pensamientos impuros los tiene todo el mundo y si tales pensamientos contaran como infidelidad, seriamos un planeta de infieles calenturientos; sin excepción. Pero del dicho al hecho, hay un buen trecho. Y de siete a ocho, esas putas se comen un buen troncho. -Apura su copa y se ríe, y hasta a mí me hace reír. Caigo en la cuenta de que Doménica se las ha apañado para dejarnos a los dos solos sin apenas hacer ruido. Pido otra ronda e insto a que Ramsés me conteste, sin acabar de entender del todo lo que me está contando.

-Como puntilla final, dile a Doménica que no hablo en serio. La mujer es lo más bello de la creación, siempre y cuando se laven bien el ojo del culo y prueben el sexo en grupo y yo de jefe. -Y se carcajea ruidosamente hasta el extremo de enrojecer su cara. Luego se levanta del taburete, alza su copa como ofreciéndola al resto de consumidores y añade: -¡Así curtimos nuestra experiencia! ¡Compartir hermanas! ¡Y dedicadme un saludo picarón cuando tengáis un micro con venas entre las manos y no sea el de vuestros maridos! ¡Y a disfrutar!

-Por cierto anti, ¿qué me habías preguntado?

-Te pregunté que si habías conseguido aprobar aquellas oposiciones que tanto te interesaban.

-Pues claro que sí, tío. ¡Ya soy policía!

Tags: policía, oposiciones, mamada, corrida.

Publicado por antidogmas @ 6:23
Comentarios (6)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Hadajanta
viernes, 22 de mayo de 2009 | 10:04
Ni me acordaba de mi ex blog, ni me acuerdo muy bien de ti, pero debí caerte bien cuando tu si te acuerdas de mi...
Ahora ando en Facebook, por si te quieres pasar y me recuerdas quién eres...
Un beso.
http://www.facebook.com/profile.php?id=1697280434&ref=name
Publicado por En ocasiones
viernes, 22 de mayo de 2009 | 11:25
Ya intuí que semejante personaje tenía que ser policia... fijo q es uno de Les Corts... jeje.
Cada día me cae mejor Doménica... cuidamela, anda.
Besos.
Publicado por antidogmas
viernes, 22 de mayo de 2009 | 14:56
Hadajanta, cuando estés en casa, Pon Asian dub fundation en el tocata hasta el punto de agrietar las paredes del vecino, y grita como si fuera un castigo: ¡Orden genético! ¡Orden genético!

En ocasiones, tú también cuídate. Sabes que siempre nos quedarán los bocadillos de jamón y las películas cutre-españolas en salas de cine. Un beso. ¡Qué digo! Más que un beso...
Publicado por polideguarderia
miércoles, 27 de mayo de 2009 | 6:57
Qué mamarracho eres, ¿cómo te atreves? ¿Te crees gracioso?
Publicado por antidogmas
miércoles, 27 de mayo de 2009 | 7:22
Pero qué coño... Polideguardería, tu nick hace que mis glúteos den palmas. Seguro que conoces aquella canción que dice "era un hombre y ahora es poli...".

Qué forma más rara de empezar el díaSonrisa
Publicado por Hadajanta
sábado, 06 de junio de 2009 | 21:50
No tengo tocadiscos, y por suerte tampoco un puto vecino que me moleste, he conseguido huir de casi toda la humanidad.
Te dejo unos cien besos y tu te los administras como creas oportuno ;-P
☀☀☀