Qué sensaciones tan dispares y diversas produce la música en nosotros. Con slipknot y S.A. me vuelvo loco y me lanzo al público desde el escenario. Con Andrea Bocelli y Sarah Brightman enmudezco y finalmente me corro. Con Naranjo y Bisbal me cago.
Con Debussy y Chopin me imagino triunfando delante de todos mis enemigos en un brillante concierto de pianola. Todos llorarían de envidia y admiración. Otras veces fantaseo con la posibilidad de tocar el xilófono o los platillos.
Publicado por En ocasiones
jueves, 04 de junio de 2009 | 11:21
Yo... esto... es que soy muy mala... tan solo aprendi a tocar la flauta... y solo conozco la canción de Los Pajaritos... por dios... me voy a llorar a otro lado...