lunes, 29 de junio de 2009
El resto de humanos normales llegaron a sentir profundo hastío de tener que soportar aquel fárrago de extremismos, por lo que convinieron, a grandes rasgos, lo siguiente:

El propósito estribaba en aglutinar a todos los extremistas del globo -por muchos que fueran- en una zona habilitada y acondicionada para tal efecto. Ceder a la necesidad ineludible de recluirlos en una enorme y basta extensión vallada para excluirlos del resto de la humanidad normal. Con total seguridad, intentarían asimilar su enclaustramiento entablando una conversación. La conversación daría entrada a un debate que se acaloraría por momentos. El debate encauzaría en discusión encarnizada donde fenecería la razón y con un poco de fortuna todo aquello devendría en muerte.

Llegados a un punto tan trágico como lógico, se les proveería de un arma de fuego a todos y cada uno de ellos para que pudieran arrancarse la vida con facilidad hasta no quedar ni uno. A continuación, se arrasaría la zona por completo para provocar la absoluta desaparición de los cadáveres y posteriormente dar inicio a las sufridas labores de limpieza y desinfección de la zona devastada.

Por último, una vez finalizadas las tareas de saneo y asepsia, se convendría, a grandes rasgos, que aquel día fuera fiesta mundial y motivo de celebración por la total y absoluta erradicación de aquella porfiante e hijoputesca sub-especie. Acabado todo aquel proceso de higienización y completamente anulada la metástasis que amenazaba con pudrir a los mortales normales, éstos pudieron comprobar, a grandes rasgos, que con todas las feministas y machistas muertos, la vida era más bella y el mundo un lugar más propicio para vivir.

Llegó un nuevo día y el sol bañaba la tierra purificada con un esplendor insólito, como si hubiera varios. O acaso era, a grandes rasgos, la alegría que exultaban los normales que quedaron.

Tags: Feminista, machista.

Publicado por antidogmas @ 1:02
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios