viernes, 17 de julio de 2009
El funky lolailo desciende en picado como un aerolito y ve agrandarse el planeta en cuestión de terribles segundos. Justo en el catastrófico instante en que está a punto de provocar una tremenda herida a la tierra, corrige su meteórico descenso con un súbito gesto, remonta su vuelo vertiginoso y estalla frente a él un firmamento impasible plagado de estrellas. Su velocidad es magnífica y su largo cabello ondula enloquecido como la llama de una antorcha azotada por un viento hostil.

Decelera con precisión casi hasta detenerse, y mientras se atusa el cabello admira la luna desde una perspectiva imposible. A continuación, empieza a moverse con gestos perezosos nadando a estilo braza hasta atravesar un par de nebulosas; sin detenerse gira sobre sí mismo con ademán grácil y continúa de espalda hasta sortear un sensacional cinturón de asteroides para acabar su retorno a la tierra a estilo mariposa. Los movimientos del funky lolailo encogen el habla de marcianos, y nubla el entendimiento de extraterrestres; testigos de lujo de una coreografía espacial de una sutil sinuosidad que sólo la ingravidez insonora del cosmos otorga, confiriéndole en su conjunto una inexplicable dimensión poética.

Es de noche, nadie hay en la calle -ni siquiera Batman- y no hay quien se percate de la llegada divina del funky lolailo, hasta que se persona como una aparición prodigiosa, justo en la entrada de un local de divorciados y divorciadas que están cenando. Toda la excitada concurrencia se silencia de pronto y cesa la música como si se hubiera puesto de acuerdo. Los parpadeos se paralizan como lo hace el tiempo en ese instante.

Hay tragos interrumpidos, gargantas en tensión, pedazos de carne a medio masticar, risas sesgadas de cuajo, brazos en vilo suspendiendo copas bordeadas de babas, y un centenar de miradas expectantes posándose sobre el funky lolailo: palmas arriba por encima de la cabeza al lado de la oreja derecha; mirada al suelo con un rictus de profunda concentración con el pelo muriendo más allá de los hombros; pierna derecha aguantando el peso del cuerpo esbelto, y pierna izquierda flexionada apoyada limpiamente sobre la puntera negra de una bota reluciente en impecable actitud señorial.

La estancia es lo más parecido a un extravagante museo de cera donde incluso el tiempo es un concepto inerte, hasta que transcurre una eternidad y el funky lolailo decide moverse como un bailarín profesional, y todo el conjunto cobra vida como quien pulsa el play. Nadie se explica la cálida sonoridad de los acordes de bajo a sabor añejo setentero que de pronto acaparan todos los recovecos de la sala; y el funky lolailo, con  movimientos elegantes y elásticos, se funde con los ritmos que se oyen. Se mueve, contonea, voltea sobre sí mismo y finta con asombrosa precisión entre las mesas de un público estupefacto.

Sin detenerse, al compás del ritmo, vacía las copas en la cara de los señores, despeina a las señoras, aprieta narices, vuelca mesas, tira de los manteles con arrojo y manosea alguna que otra teta. Se coloca en medio del local y acalla las exclamaciones de indignación con un zapateao que provoca un inquietante temblor y vibraciones incómodas en las lámparas del techo. Las inagotables botas puntiagudas del funky lolailo aumentan su loca intensidad y comienzan a humear hasta cubrir su silueta. De pronto, se detiene y una vez se disipa el humo con lentitud, su voz susurrante impregnada de una fuerte carga erótica, dice: "Amargadas criaturas de la noche, voy a haceros partícipes de una intimidad." El bajo no cesa; zapateao corto, segundos de silencio y añade: "con las dos costillas que me faltan, tengo más movilidad".

Y el funky lolailo arranca  despedido de su centro con la celeridad de un silbido de bala hacia la barra, y subido en ella se desprende de sus pantalones como si estuvieran sujetos con velcro con la pericia caliente de un stripper. " Y para todos vosotros, amargadas criaturas de la noche, he aquí mi número". Da una sonora palmada al mismo tiempo que un salto; cae con las piernas abiertas formando una perfecta "T" invertida y comienza a practicarse una autofelación con sobrehumana facilidad. Ante el espectáculo, los señores optaron por no retener la orina; a las señoras se les desencajó la quijada y las dentaduras postizas rodaron hasta el suelo; las menos afortunadas cayeron de espaldas sin moverse de sus sillas profiriendo un " aaaaaaah" desafinado.

Y el ritmo seguía. Y el bajo no cesaba. Los señores se meaban, las señoras caían de espaldas, las dentaduras mordían el suelo orinado. Y el ritmo no paraba. Y el funky lolailo continuaba chupándose la polla. Y yo me desperté y era la primera vez en meses que recordaba un sueño.

Tags: Funky, lolailo, múisca, noche, fiesta.

Publicado por antidogmas @ 0:35
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Comentarios
Publicado por solamenteAnna
viernes, 17 de julio de 2009 | 10:24
Leñe... peazo de sueño!! Pero poco creíble, ya que Batman baila zapateaos todas las noches en un garito de mi pueblo, y es imposible que esa noche no saliera.
Besos.
Publicado por solamenteAnna
viernes, 17 de julio de 2009 | 10:36
Mañana

Voy a intentar ser más positivo
Todos los problemas
Que ha me han dañado
Espero que se vayan...
Mañana

Puede que consideres regresar
Y honestamente, creo que me gustará
Espero que no se me haga largo...
Y yo simplemente no puedo esperar
Para observar el cambio de destino
Venga vamos a celebrarlo
Porque va a ser genial.
Oh... deseo que ya estuvieras aquí...
Mañana

Voy a escribir una carta a mis amigos
Voy a contarles que les he perdido
Especialmente cuando estoy de bajón...
Mañana

Voy a hacer una llamada a mi madre
Y prometere volver a casa
muy pronto.
Y yo simplemente no puedo esperar
Para ver el cambio de destino
Venga vamos a celebrarlo
Porque va a ser genial.
Oh deseo ya estuvieras aquí...
Mañana
Publicado por Bimbazo
viernes, 17 de julio de 2009 | 11:09
jajajajajaja, tío. Escribirás de puta madre pero estás chalado que no veas.
Publicado por antidogmas
viernes, 17 de julio de 2009 | 11:26
Sí Anna, yo también deseo que estés mañana, antes de ayer y pasado mañana, pero el Batman que baila zapateaos en tu pueblo no es otro que yo disfrazado. Que el de verdad sólo sale cuando pasan cosas malas.Sonrisa Gigante

¡Bimbazo, di que sí! El noble arte de la escritura no debe tener fronteras y todo vale. ¡Sienta bien estar chalado!loco
Publicado por solamenteAnna
viernes, 17 de julio de 2009 | 13:16
Aish, tontorron... es la canción de Jay Jay.
Besos a Batman.
Publicado por Igrein
viernes, 17 de julio de 2009 | 16:33
JAJAJAJAJJAA!!!

A ver... no puedes escribir estas cosas... yo me imagino lo que leo... y hoy... no sé si voy a poner soñar con otra cosa... jajajaja!!!

Un besazo!!!
Publicado por Violetera
viernes, 17 de julio de 2009 | 20:26
JAJAJAJA. Últimamente todos soñamos cosas muy exóticas.