Como te dije, la bandera, la nación, y el rey, me tiran de la polla. La bandera no tiene mayor significado para mí que el papel higiénico de mi lavabo o los trapos que utilizo para limpiar las rayolas de la cocina. La nación como tal y tu patriotismo -como la fiesta nacional- provocan asco hasta el empacho; son una enfermedad muy jodida de la que nunca te podrás curar, y el himno -con y sin letra- me lo paso directamente por el santo forro de los cojones.
Todo eso es para fachas subnormales y desfaenados; tonterías que se convierten en preocupaciones de analfabetos retrógrados y casposos. Porque los hay que se esconden detrás de unas siglas y un pasamontañas para asesinar por su causa, y los hay que dan la cara desde las Cortes y el Congreso y no por ello dejan de ser menos capullos, indeseables y repelentes.
Aunque te moleste o no alcances a comprenderlo, yo me he cagado en el dios en el que crees, en el rey, y en su puta madre esquinada y difunta desde que tuve un mínimo uso -no hace falta más- de razón. Pero de ahí a que me compares con esa panda de pueblerinos que queman fotos de Su Majestad colocadas del revés hay todo un abismo. Que ya sé que es una manera más de protestar y mostrar desacuerdo con la manutención de los parásitos de turno, pero yo, al contrario que el vulgo, no me gasto con maneras ineficaces en según qué bestezuelas inmundas del sistema.
Luego vienes tú con tus amigos burgueses idiotizados, que militáis en algún partido sólo por la pasta, y os agusanáis diciendo a los tipos como yo, creyéndoos ocurrentes, que por qué nos quejamos de todo y no movemos un puto dedo para cambiar nada. Eso, jugaremos a ser hormigas contra gigantes. ¿Dónde tengo que delegar? ¿En soplapollas como vosotros?
Siempre me pareció muy falso el ir a elegir a los que teóricamente deben gestionar nuestros intereses, porque es ahí donde se acaba la supuesta democracia para convertirse en una oligarquía descarada. Pero claro, antaño hubo muchas muertes para que el populacho pueda tener voz en las urnas. El caso es que, me guste o no el tinglado montado, tengo que pasar por el tubo como todo hijo de vecino, y en este caso, mi conciencia no me permite ser totalmente apolítico.
El de derechas me dirá que soy republicano y de izquierdas -o puede que no, porque cada vez entiendo menos de qué coño va todo esto-, pero si a las palabras "republicana" e "izquierda” les añades “de Cataluña”, la has jodido, porque se trata, tal y como yo lo entiendo, de una contradicción. El caso es que -y no me queda otra- me ajunto con los que curran. Y como que hay poco para elegir y nada que convenza, espero resignado a que mis intereses e ideas las realicen tipos normales como yo. Que entiendan lo que les digo, y no unos atontados, que además de apoyar incondicionalmente la permanencia de un haragán memo de neuronas vagas, juran desvivirse por su cargo en lugar de prometerlo.
Y que nadie se pierda ahora en divagaciones raras. Para mí, es tan deleznable, vomitivo y obvio el nacionalismo paisocatalán cuatribarrado como el español rojigualda o la ikurriña de anteayer. Ideologías trasnochadas de basura y mierda seca, orquestadas con política a rastreros golpes de badajo, para aquellos que creen que mean con más gracia y más largo por ser blancos de antepasados blancos. Majaderías e idioteces de racistas y pajilleros mentales. A ver si se dan cuenta de una puta vez de que todo eso está más pasado de moda que ver a Torrebruno en la tele. Además de que cansa tener que soportar a tanto imbécil, no me hace ni puta gracia.
Si no lo has entendido, no se puede hacer nada. Como dicen en la tierra donde me crié: d'on no n'hi ha, no es pot treure.