jueves, 27 de agosto de 2009
-Buenos días, Don Cosme Zarzal. Soy Hermenegilda de Teletruño. Díganos, ¿cómo está después del divorcio?

-Pues qué le voy a decir. Lo que me pasa a mí no es nada raro o que no se sepa. Supongo que no hay debate sobre la manutención de los niños. Yo lo tengo asumido, tanto si se los queda la madre como si me los quedo yo. Aunque he visto padres que no quieren quedarse con los niños.

-Veo que vive en una casa de diez metros cuadrados, confeccionada por usted con ramas, cartón y papel de embalaje. ¿Le ha costado mucho construirla, señor Zarzal?

-Niña, el asunto de la vivienda ya es más peliagudo, aunque imagino que lo que hace el juez es otorgar el uso de la vivienda a la parte que se queda con los hijos, y eso me parece razonable. Lo que de verdad me indigna es el tema de la pensión compensatoria o como carajo se llame. Ya sabe, ese decreto según el cual hay que pagar a la persona de la que te separas para que mantenga el tren de vida a la que la acostumbraste. Es increíble ¡Que se ponga a trabajar, coño! Y si aún así no alcanza el nivel económico que tenía antes, pues que se joda. Lo que no puede ser es que una mujer use el matrimonio como seguro de vida.

-Pero usted está generalizando, no siempre es así. Comprendo que sus argumentaciones son fruto de su delicada situación actual, pero...

-Me he dejado llevar. Siendo justos, tengo que decir que tampoco es de recibo que un hombre tenga un par de críos, se separe, los deje al cuidado de la madre, y pretenda que ésta se busque un curro bien remunerado. Si ese par de críos, por ejemplo, gastan más que un niño tonto y encima son un par de mocosos consentidos, ya me diréis cómo se lo monta la señora para salir adelante.

Al cabo de veinte minutos de propaganda...

-Señor Zarzal, su última argumentación, puede que correcta, era innecesaria. Conteste realmente lo que opina del asunto en cuestión. Vive en la calle, en una casa que parece la del Pin y Pon y comiendo latas de conserva porque el poco dinero que gana es para la mujer y los niños ¿Cree que puede caer más bajo? ¿Desea lanzar un llamamiento a todos los hombres y mujeres que nos están viendo?

-Pues que yo me quejo, mi ex- mujer se queja, y aquí, nadie mueve un puto dedo. O será que los que mueven los dedos es para hacerse pajas. La inmensa mayoría se dedica a contemplar las injusticias criticándolas siempre que no les afecte a ellos y les importa tres cojones. Es el puto cáncer de esta sociedad.

Hermenegilda insta por señas a Don Cosme que siga en esa tesitura.

-Además...la mierda de prensa y tele de este país se cubre de amarillo. No importa la verdad o el rigor por el cual debierais regiros, sólo os importa el sensacionalismo y los niveles de audiencia y...

-Señor Cosme, creo que nos estamos desviando del tema...

-¡No me desvío de na! ¡Y dónde mierda esta la igualdad si estoy en esta situación! ¡Es el puto colmo del cinismo por parte de las zorranazis! Os quejáis del patriarcado y de lo cabrones que somos los hombres, pero a la hora de las ventajas que disfrutáis toda la vida... ¡ah, no! entonces no. De que seamos galantes, paguemos las cenas en restaurantes, os llevemos de vacaciones, que os mantengamos, etc. Ahí no hay patriarcado, estáis encantadas de la vida con seguir perpetuando las jodidas tradiciones ancestrales de los cojones...

Muy bien, muy bien; siga, siga -expresa Hermenegilda con un gesto-.

-Jodidas zorras, la verdad que morís pocas. No he oído protestar a ninguna por reclamar igualdad en la mina o en la obra, allí no os queréis meter, a no ser con la carrera de ingeniería para estar planchando vuestro culo de mujerzuelas en la oficina.

El cámara duda de seguir. Hermenegilda le urge a que siga grabando.

-¿De verdad cree todo lo que está diciendo, señor Zarzal? ¿Se da cuenta?

-¡Claro que sí! ¿Cómo todavía alguien sensato os puede tomar en serio? Casarse en este país y separarse teniendo hijos es como tener un pie en el trullo o en la miseria.

Don Cosme se acerca a la cámara hasta alcanzar un primerísimo plano y mirando directamente a la lente continua: -pensadlo bien los que vayáis a casaros o hacer la hipoteca conjunta, porque por muy buena que parezca vuestra tipa nadie os asegura que mute en una maldita zorra con los años.

-Bien, señor Zarzal, creo que hemos acabado.

-¡No, no se ha acabado! ¡Los abusos de algunas mujeres, son similares a cavar tu propia tumba! ¡Este maldito sobreproteccionismo, sucio e ilusorio tiene que acabar! ¡Tiene que acabar! ¡Pagaréis con creces lo que estáis haciendo! ¡Basta ya de pagar justos por pecadores! ¡Ahora, por cuatro machistas desequilibrados pagamos todos! ¡A saber cuántos años nos quedan de padecer aberraciones feministas en esta mierda de sistema! ¡Y eso si antes no se va todo a tomar por culo! ¡Me cago en...

-¡Corta la transmisión, Domitilo, córtala! ¡Este cabrón esta fuera de sus casillas! ¡Nos piramos!

-¡Y una puta mierda, aquí no se va ni Dios! ¡ El problema es que somos tan sumamente calzonazos que tragamos con toda la basura que nos echáis encima! ¡Me cago en vuestra puta calavera de tipejas, si tendríais que estar todas ardiendo! ¡Y tú ya me tienes hasta las mismísimas pelotas, te voy a...

FIN DE LA TRANSMISIÓN.

-¿Qué tal?

-De muerte, Cosme. El jefe me ha llamado. Hemos batido récords de audiencia. Te pagaremos lo acordado. Ya sabes lo que firmaste en el contrato, ¿no?

-Claro, me hago el hijoputa dolido en todos los platós de televisión, la gente pone la tele y vosotros os lleváis  un porcentaje suculento de la pasta que genere toda esta mierda. Ya me la suda todo.

Qué buen dios y que siga la fiesta.

Tags: Audiencia, divorcio, tele, programas de mierda, mujer, hombre.

Publicado por antidogmas @ 1:17
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