APUNTES EXTRAÍDOS DE LOS CUADERNOS DE MI QUERIDO AMIGO Y COLEGA, DOCTOR TRAUMAN POLLOTEIN.
Con el imparable transcurrir de los años y habiendo consumido cuantiosas dosis de producciones pornográficas hasta el día de hoy, es una certeza que el lucrativo mundo del sexo rodado no es ciencia ficción; basta con acudir a los festivales de dicha industria para cerciorarse de que apenas hay trampa ni cartón. Por otro flanco, sigue intrigándome la enorme complejidad del lesbianismo, que no el lesbianismo en sí mismo, que clama mi atención tanto como los esputos de una yama.
Los ademanes previos al acto sexual de las lesbianas no distan en absoluto del resto de mortales humanos: tocamientos, estimulación visual e intercambio de flujos salivales. Cabe destacar que las lesbianas poseen una lengua altamente sensible y desarrollada debido al extremo uso de ésta en sus relaciones amatorias. También debo añadir que al ser claramente reacias a la utilización de un pene unido a un hombre, en caso de pretender gozar mediante la penetración, ya sea anal o vaginal, para dar un merecido descanso a las papilas fungiformes, utilizan con envidiable pericia y virtuosismo: dedos, manos, pies, brazos introducidos hasta el codo y cualquier símil fálico; incluso espeluznantes mecanismos de plástico a pilas.
Así que, finalizados mis intensos estudios de campo en calidad de observador y después del meticuloso estudio del apareamiento lésbico en pantalla, en colorida ilustración y en vivo y en directo a lo largo y ancho de nuestro mundo, con un interés puramente profesional y discente, arribo a la conclusión de que el lesbianismo es la nostalgia subyacente de una polla humana venosa y erecta.
Tags: Porno, polla, lesbiana, penetración.