Han pasado muchos soles y muchas lunas desde que no piso un recinto de enseñanza. Entonces se denominaba E.G.B. y la religión, durante un breve periodo de tiempo fue asignatura obligatoria. Bueno, eso es incorrecto; si por algún casual resultabas ser adorador de Kali, Lilit, Eris o cualquier otra deidad que no fuera la impuesta, entonces no era obligatoria; que por aquel entonces ya existía la Constitución. La programación televisiva de aquel tiempo gastado no era tan tóxica como la actual, debido a que sólo emitían tres cadenas. Lógicamente, a menos cadenas, menos bazofia.
Divagaciones aparte, resulta incomprensible lo entrañable que pueden llegar a ser algunos alumnos a los que has perdido completamente de vista. Me refiero a aquellos que provocaban que te descoyuntaras a carcajadas. Recuerdo con precisión suiza el timbre de voz del docente cuando preguntaba a uno de los estudiantes: "¿qué es una silla?", a lo que el chaval contestaba con gran convencimiento: "pues es cuando estoy cansado, la cojo y me siento".
Otra pregunta fue qué significado guardaban las siglas U.S.A., a lo que el interpelado con voz nasal de niño respondía carente de toda turbación: "unión soviética americana". Cuando más nos desternillemos fue el día que le cuestionaron a otro qué era una motocicleta, y el chaval responde que una motocicleta es cuando tiene el depósito lleno y la arranca para subirse y pegarse una vuelta. En ocasiones, el profesor totalmente abatido y con una mirada de tristeza que no hacía nada por disimular, manifestaba: "a ti ya nunca te preguntaré nada más", y volvía a formular la pregunta a los alumnos aventajados, necesitado de una respuesta convincente para volver a creer en lo honroso de su profesión.
Normalmente, todos ellos suspendían o repetían curso, y con la caída de los años terminaban convirtiéndose en leyendas escolares, que a ineluctables pulsos de reloj escapaban más allá de las aulas.
Tags: Colegio, profesor, clase, lección, alumno.