El fascinante mundo del celuloide nos ha legado innumerables momentos memorables; grandes momentos. No me refiero a cuando Moisés con cara de Charlton alza los brazos con magnificencia y se abren las aguas. Ni hablo de Leonardo que preso de una grave hipotermia, se le están congelando las pelotas y Kate llora y se aspira los mocos. Ni cuando a Scarlett se le quitan las tonterías y convertida en una mujer de provecho, la vemos en un bello fotograma jurando en nombre de no sé quién que nunca más volverá a sentir rugir sus tripas. No y no; eso no son grandes momentos, es sólo prostitución a la comercialidad made in Hollywood.
Esto que viene a continuación sí es un gran momento. Después de visionarlo, los hombres copiadlo cien veces antes de salir a la calle a gastaros el dinero y las mujeres no profiráis palabra y haced tres reverencias.
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