domingo, 18 de octubre de 2009
Empiezan el día retrayéndose en una vida ficticia que desgranan párrafo a párrafo en espacios en blanco. Porque sólo cuando escriben, sus corazones resucitan de nuevo y sus letras gritan como mil gargantas implorando ser escuchadas. Y se funden a otros latidos y tantos hay como estrellas visten el firmamento. Y sabiéndose muertos en vida, acaban el día escrutándose en el espejo, intentado entender cuándo dejaron de conocerse así mismos. Preguntándose en silencio por qué la imagen del cristal es un extraño que los observa con igual intensidad y aterrador desprecio. Y mañana, otra vez sin respuestas, regresarán a ese espacio en blanco donde nadie sabe que son un hálito gélido tras un sinfín de penas. A su vida irreal donde se sienten ubicados con un propósito al cual asirse. A esos momentos escritos que serán inmortales; a esos suspiros fugaces vertidos lágrima a lágrima, que como jirones se desgarran de sus almas vacías de puro descontento con la realidad.

Su realidad.
Publicado por antidogmas @ 22:55
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Irene
lunes, 19 de octubre de 2009 | 12:45
Triste y realista observación de esa categoría de anónimos, que haberlos haylos. Sin embargo sería demasiado aventurado medir con el mismo rasero a todos los anónimos (autores de blogs por ejemplo). De momento, ya llevas dos categorías analizadas: los subnormales profundos que buscan protagonismo y los frustrados, quien da mas? y mejor aun, qué clase de anónimo eres tu?. Vacilando
Tu incondicional Irene
Publicado por antidogmas
lunes, 19 de octubre de 2009 | 14:21
Creo que soy el anónimo feliz. El que felizmente escribe mientras el contador de visitas, al menos, se sigue moviendo. ¿Y para cuándo tu blog, Irene?Sonrisa GiganteFumador
Publicado por Desfaenado
lunes, 19 de octubre de 2009 | 22:36
Aun es un bebé, hoy cumple 11 días. Pásate si quieres, y tómate algo.
http://abiertohastaanochecer.blogspot.com/