<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rdf:RDF    xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">    <channel rdf:about="http://antidogmatico.blogcindario.com/rss10.xml">        <title>TERAPIA EXTREMA</title>        <description>Yo no sufro de locura... La disfruto cada minuto. Te podrá gustar o no, pero no te dará lo mismo.</description>        <link>http://antidogmatico.blogcindario.com/</link>       <dc:date>2009-11-05T14:56:47+01:00</dc:date>        <items>            <rdf:Seq>                <rdf:li rdf:resource="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/11/00103-la-peli-que-me-jodio.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00102-intermedio-10.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00101-delirio.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00100-intermedio-9.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00099-anonimos.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00098-arenga-feliz.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00097-el-ejercicio-del-senor-dositeo.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00096-a-contraluz.html"/>            </rdf:Seq>        </items>    </channel>    <item rdf:about="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/11/00103-la-peli-que-me-jodio.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-11-02T19:31:27+01:00</dc:date>        <dc:creator>antidogmas</dc:creator>        <title>LA PELI QUE ME JODIÓ.</title>        <link>http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/11/00103-la-peli-que-me-jodio.html</link>        <description>En mis tiempos de adolescente y reci&amp;eacute;n estrenada mi condici&amp;oacute;n de adulto, cuando mis asociados de correr&amp;iacute;as nocturnas y yo carec&amp;iacute;amos de liquidez, nos reun&amp;iacute;amos en casa de alguno de nosotros con la idea de emborracharnos visionando pelis de terror que nunca nos daban terror y pasarlo bien. Esto, a bote pronto puede parecer de lo m&amp;aacute;s incongruente, pero todas esas producciones de cine cuya intenci&amp;oacute;n es la de provocar des&amp;aacute;nimo, revoltijo de tripas y miedo, nos causaban un enorme disfrute. As&amp;iacute; fue como visionemos y nos re&amp;iacute;mos con incontables pel&amp;iacute;culas del g&amp;eacute;nero de terror, gore, asi&amp;aacute;ticas y un sinf&amp;iacute;n de t&amp;iacute;tulos que no recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, hace ya cinco a&amp;ntilde;os que vimos &quot;Murder set pieces&quot; y todav&amp;iacute;a permanece imborrable y latente en nuestra memoria como si la hubiera visto ayer. Aparte de que realmente no nos caus&amp;oacute; puta gracia. El celuloide en cuesti&amp;oacute;n es del g&amp;eacute;nero gore, con lo cual pens&amp;aacute;bamos que las risas estaban aseguradas, como ya nos hab&amp;iacute;a ocurrido con innumerables producciones de id&amp;eacute;ntica &amp;iacute;ndole. El tal Nick Palumbo, director del metraje, a diferencia de otros directores del g&amp;eacute;nero, quiere provocar, molestar intensamente, jodernos el d&amp;iacute;a y a buen seguro que lo consigue; adem&amp;aacute;s de que lo hace por la cara y sin esconderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pel&amp;iacute;cula en s&amp;iacute; carece de una historia y mucho menos de una historia s&amp;oacute;lida. El argumento versa sobre un fot&amp;oacute;grafo de &amp;eacute;xito de descendencia alemana residente en Las Vegas, cuyos antepasados militaron en el nazismo. El tipo se somete a las pesas; no es una masa de m&amp;uacute;sculos desarrollados pero est&amp;aacute; cachas, es atractivo y le es f&amp;aacute;cil acostarse con mujeres. Lo que nadie sabe es que es un depravado asesino en serie portaestandarte de la misoginia m&amp;aacute;s salvaje y bestial que cabe imaginar. Tuvo una infancia muy jodida. La &amp;uacute;nica que sospecha algo es la hermana peque&amp;ntilde;a de la novia del susodicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;As&amp;iacute; que de momento, ya sabemos que no estamos viendo ciencia ficci&amp;oacute;n, sino que el argumento, quiz&amp;aacute;s algo rebuscado, previsible e incluso poco serio para los m&amp;aacute;s exigentes, se basa en una premisa totalmente cre&amp;iacute;ble y dolorosamente real en nuestros d&amp;iacute;as. Por otro lado, metrajes del mismo g&amp;eacute;nero son mucho m&amp;aacute;s sangrientos, repulsivos y truculentos que lo que ofrece &quot;Murder set pieces&quot;. Pero ah&amp;iacute; radica el gran acierto del se&amp;ntilde;or Palumbo: no en lo que cuenta, si no c&amp;oacute;mo lo cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para empezar, en esta pel&amp;iacute;cula no hay muertes exageradas que te har&amp;iacute;an re&amp;iacute;r de puro absurdo. Como tampoco es la t&amp;iacute;pica exposici&amp;oacute;n rid&amp;iacute;cula de &amp;oacute;rganos humanos extra&amp;iacute;dos de sus anatom&amp;iacute;as. Nick Palumbo va m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de todo estereotipo y haciendo alusiones mis&amp;oacute;ginas, racistas y antisemitas, expone con impecable y desalmado grafismo, angustiosas escenas de mutilaci&amp;oacute;n, desmembramiento, necrofilia, ahogamiento, tortura y todo un aquelarre p&amp;uacute;rpura de locura siempre desde una imponente carga est&amp;eacute;tica. Todo bajo una acertada y estudiada atmosfera malsana, opresiva, delirante y absolutamente enfermiza. &amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en esas estamos: yo, que me despollo vivo con la saga de &quot;Saw&quot;. Que bostec&amp;eacute; viendo las dos partes de &quot;Hostel&quot;. Que me aburr&amp;iacute; con &quot;Irreversible&quot;. Que me he carcajeado como nadie de montones de producciones gore, de miedo, de terror... Y recuerdo como &quot;Murder set pieces&quot; me hizo recuperar la sobriedad aquella noche en lugar de acrecentar mi embriaguez, me abri&amp;oacute; de arriba abajo, extrajo mi educaci&amp;oacute;n, mi moral, mi apreciaci&amp;oacute;n sobre el bien y el mal, mis sentimientos y pisote&amp;oacute; todo hasta hacerlo a&amp;ntilde;icos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esta pel&amp;iacute;cula no se disfruta, se sobrevive. Y yo os adoro demasiado, chicas.</description>    </item>    <item rdf:about="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00102-intermedio-10.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-10-30T14:54:45+01:00</dc:date>        <dc:creator>antidogmas</dc:creator>        <title>INTERMEDIO 10.</title>        <link>http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00102-intermedio-10.html</link>        <description>Querido y alelado viajero: pr&amp;oacute;xima estaci&amp;oacute;n: mi choncro habla idiomas.</description>    </item>    <item rdf:about="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00101-delirio.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-10-26T19:34:53+01:00</dc:date>        <dc:creator>antidogmas</dc:creator>        <title>DELIRIO.</title>        <link>http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00101-delirio.html</link>        <description>No paseaban estrellas en el cielo. La oscuridad devor&amp;oacute; a la luna y la noche semej&amp;oacute; un ojo fr&amp;iacute;o y horrible de cuya densa mirada era imposible escapar. Era aquella clase de noche, h&amp;uacute;meda y profunda como la boca de una puta en plena decadencia. Las fosas nasales se obturaban con los efluvios resultantes de la actividad unificada de dos anatom&amp;iacute;as correosas y repugnantes: la suya y la m&amp;iacute;a. Y la noche era el &amp;uacute;nico dios de todo y dej&amp;oacute; de existir algo bello en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No supe en ning&amp;uacute;n instante d&amp;oacute;nde estaba ni c&amp;oacute;mo llegu&amp;eacute; hasta all&amp;iacute;; hasta ella. Desde ning&amp;uacute;n lugar, zigzague&amp;eacute; a tientas hasta tenerla tan pr&amp;oacute;xima que mis p&amp;oacute;mulos eran acariciados por su respiraci&amp;oacute;n agitada. Sent&amp;iacute; su piel g&amp;eacute;lida debajo de la m&amp;iacute;a; delante de la m&amp;iacute;a; encima de la m&amp;iacute;a, bebiendo de su boca helada e inhalando los h&amp;aacute;litos de su coraz&amp;oacute;n seg&amp;uacute;n su cadencia. Ella orquestaba la danza de nuestros cuerpos a voluntad, trat&amp;aacute;ndome como su pertenencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus&amp;uacute;rrale tu nombre, me dije, y pronunciar&amp;aacute; tu nombre, pens&amp;eacute;. Desconoc&amp;iacute;a si sus fuerzas desfallecer&amp;iacute;an o su vigor ser&amp;iacute;a inagotable. P&amp;iacute;dele poder mirar su cara en un fugaz instante de luz, pens&amp;eacute;, y &amp;aacute;mame y f&amp;oacute;llame eternamente como a ning&amp;uacute;n hombre, le supliqu&amp;eacute;. Y despeg&amp;oacute; su torso apoyando sus manos en el m&amp;iacute;o; arque&amp;oacute; la espalda hacia atr&amp;aacute;s y sus u&amp;ntilde;as se clavaron en m&amp;iacute; y ri&amp;oacute;. La sangre brot&amp;oacute;, y su carcajada naci&amp;oacute; como un rumor de piedrecillas barridas por el viento y se acrecent&amp;oacute; en una ubicuidad atronadora como si la tierra se estuviera resquebrajando en dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dej&amp;eacute; de sentir su cuerpo de t&amp;eacute;mpano durante unos segundos. El pecho me escoc&amp;iacute;a y la sangre se deslizaba en finos regueros mezcl&amp;aacute;ndose con el sudor de mi cuerpo. Y ocurri&amp;oacute; que de la oscuridad surgieron sus ojos m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de mis pies. Y al tiempo que se acercaban, supe que aquella mirada que no parpadeaba era la &amp;uacute;ltima cosa que contemplar&amp;iacute;an los m&amp;iacute;os. En medio de aquella impenetrable nada oscura, solo, abandon&amp;eacute; la cordura de mis sentidos rindi&amp;eacute;ndome a esa mirada que reptaba terrible por mis piernas hasta mi pecho herido, que apagar&amp;iacute;an los r&amp;iacute;os de lava que surcaban mis venas y sofocar&amp;iacute;a el infierno de mi polla reventada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00100-intermedio-9.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-10-21T22:15:32+01:00</dc:date>        <dc:creator>antidogmas</dc:creator>        <title>INTERMEDIO 9.</title>        <link>http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00100-intermedio-9.html</link>        <description>El erotismo es el teatro fraudulento del sexo: burdo, risible y extremadamente irreal, pues nunca estuvo ni estar&amp;aacute; vivo como corresponde&amp;nbsp; al acto sexual verdadero. Ni fue ni ser&amp;aacute; espont&amp;aacute;neo y expl&amp;iacute;cito como lo son los deseos. Los verdaderos deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El erotismo se burla de vosotros.</description>    </item>    <item rdf:about="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00099-anonimos.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-10-18T22:55:25+01:00</dc:date>        <dc:creator>antidogmas</dc:creator>        <title>ANÓNIMOS.</title>        <link>http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00099-anonimos.html</link>        <description>Empiezan el d&amp;iacute;a retray&amp;eacute;ndose en una vida ficticia que desgranan p&amp;aacute;rrafo a p&amp;aacute;rrafo en espacios en blanco. Porque s&amp;oacute;lo cuando escriben, sus corazones resucitan de nuevo y sus letras gritan como mil gargantas implorando ser escuchadas. Y se funden a otros latidos y tantos hay como estrellas visten el firmamento. Y sabi&amp;eacute;ndose muertos en vida, acaban el d&amp;iacute;a escrut&amp;aacute;ndose en el espejo, intentado entender cu&amp;aacute;ndo dejaron de conocerse as&amp;iacute; mismos. Pregunt&amp;aacute;ndose en silencio por qu&amp;eacute; la imagen del cristal es un extra&amp;ntilde;o que los observa con igual intensidad y aterrador desprecio. Y ma&amp;ntilde;ana, otra vez sin respuestas, regresar&amp;aacute;n a ese espacio en blanco donde nadie sabe que son un h&amp;aacute;lito g&amp;eacute;lido tras un sinf&amp;iacute;n de penas. A su vida irreal donde se sienten ubicados con un prop&amp;oacute;sito al cual asirse. A esos momentos escritos que ser&amp;aacute;n inmortales; a esos suspiros fugaces vertidos l&amp;aacute;grima a l&amp;aacute;grima, que como jirones se desgarran de sus almas vac&amp;iacute;as de puro descontento con la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su realidad.</description>    </item>    <item rdf:about="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00098-arenga-feliz.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-10-15T02:38:09+01:00</dc:date>        <dc:creator>antidogmas</dc:creator>        <title>ARENGA FELIZ.</title>        <link>http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00098-arenga-feliz.html</link>        <description>Aunque harto complicado, si tuviera que simplificar al m&amp;aacute;ximo los impulsos que mueven nuestra existencia, desde que abandonamos el &amp;uacute;tero con el primer llanto hasta que nos convertimos en malolientes despojos para los gusanos, los englobar&amp;iacute;a entre los que me gustan, los que me disgustan y los que me causan indiferencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si algo me agrada me har&amp;aacute; re&amp;iacute;r y ser feliz: me sentir&amp;eacute; a gusto; incluso me har&amp;aacute; amar y querer, y en el mejor de los casos me correr&amp;eacute;. Y a ti no tiene porqu&amp;eacute; gustarte; y lo que a m&amp;iacute; me atiborra de dicha quiz&amp;aacute;s a ti te provoque tanto asco que comprender&amp;aacute;s que toda la escoria acumulada en tus entra&amp;ntilde;as necesita ser vomitada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el contrario, aquello que logre disgustarme me cabrear&amp;aacute; y ofuscar&amp;aacute; de ira. Odiar&amp;eacute; y maldecir&amp;eacute;, y si no tuviera escr&amp;uacute;pulos y s&amp;iacute; la conciencia en el culo como otros el cerebro, arrancar&amp;iacute;a alg&amp;uacute;n coraz&amp;oacute;n, descabezar&amp;iacute;a a alguien y me quedar&amp;iacute;a tan colmado como cuando soy feliz y me corro, pero en el bando de aquellos de los que nadie quiere saber una mierda. Y a ti puede que el pecho se te abra de la risa y las carcajadas se derramen a borbotones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando algo me produce indiferencia a menudo deviene en hast&amp;iacute;o y siento deseos imperiosos de explotar burbujas de embalaje o mascar chicle. Y esta personal simplificaci&amp;oacute;n de la vida no tiene porqu&amp;eacute; ser la de los dem&amp;aacute;s, la del resto ni la tuya. Como tampoco las razones por las cuales crees que la vida merece ser vivida tienen que ser las m&amp;iacute;as. Porque mis razones no pasan por un bello poema recitado con voz de putero; ni por aquel libro que te hizo estremecer y lo consideras parte de tu alma; ni por aquella m&amp;uacute;sica excelsa que eriz&amp;oacute; tu vello; ni por aquel cuerpo que amaste como un secreto prohibido en multitud de masturbaciones adolescentes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Y podr&amp;iacute;a continuar hasta provocarte el llanto de pura desesperaci&amp;oacute;n y desertizar tu lagrimal y dejarlo yermo, y ni siquiera habr&amp;iacute;a ara&amp;ntilde;ado la inimaginable capa de razones que nos unen... que nos separan... que nos enfrentan. Porque digo y dir&amp;eacute; m&amp;aacute;s y digo que todo lo creado por el hombre est&amp;aacute; sometido a juicio por &amp;eacute;l mismo aun sin pretenderlo, y nada de nada de nada escapa a una valoraci&amp;oacute;n ya sea objetiva, constructiva, positiva, negativa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De no haber simplificado en exceso, podr&amp;iacute;a haber elucubrado sobre aquellas cosas que hacemos aun disgust&amp;aacute;ndonos, o de aquellas que nos gustar&amp;iacute;a realizar y tan s&amp;oacute;lo so&amp;ntilde;amos. Por lo que se refiere a las preferencias, ante la disyuntiva de tener que optar entre el menor de dos males con id&amp;eacute;ntico resultado, prefiero morir desgarrado por un felino noble y hermoso que pateado por un burro o devorado por un gorrino. De la misma manera abrazo la irreverencia y el rechazo del per se como atributo intr&amp;iacute;nseco e indiscutible de algo a ser un insoportable imb&amp;eacute;cil sin criterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os quiero mucho.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00097-el-ejercicio-del-senor-dositeo.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-10-12T12:41:38+01:00</dc:date>        <dc:creator>antidogmas</dc:creator>        <title>EL EJERCICIO DEL SEÑOR DOSITEO.</title>        <link>http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00097-el-ejercicio-del-senor-dositeo.html</link>        <description>Mi antiguo profesor de letras, el se&amp;ntilde;or Dositeo Lenguaraz, mani&amp;aacute;tico del ajedrez, calzaba un pene largo y grueso, no as&amp;iacute; como su escasa imaginaci&amp;oacute;n, por lo cual intu&amp;iacute; que la historia que nos present&amp;oacute; como ejercicio proven&amp;iacute;a de una sesera que no era la propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;Se&amp;ntilde;oritos, vuelvan de donde quiera que est&amp;eacute;n y presten atenci&amp;oacute;n. Voy a narrarles una historia inconclusa de la cual ustedes deber&amp;aacute;n extraer una conclusi&amp;oacute;n&quot;. Por aquellos tiempos lejanos los profesores con gafas de pasta y de cipote grande eran diplom&amp;aacute;ticos en extremo y te trataban de usted. El se&amp;ntilde;or Lenguaraz paseaba entre los pupitres con superioridad desde&amp;ntilde;osa, como quien camina por un terreno de su propiedad controlando sus pertenencias. Paso a paso fue desgranando el cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;Hubo una vez un ni&amp;ntilde;o llamado Hugo que contaba con once a&amp;ntilde;os de edad, m&amp;aacute;s o menos la edad que tienen ustedes en este momento. El padre de Hugo se llamaba Her&amp;oacute;filo y trabajaba como conserje en este mismo centro de ense&amp;ntilde;anza y la madre, de nombre Caraciola, se ocupaba de las tareas de limpieza adem&amp;aacute;s de las del hogar. Los tres viv&amp;iacute;an en el piso del instituto que correspond&amp;iacute;a a los conserjes y el mozalbete, Hugo, en su condici&amp;oacute;n de hijo &amp;uacute;nico y por consiguiente consentido y mimado, ten&amp;iacute;a permitido jugar por todas las dependencias del instituto, con la &amp;uacute;nica condici&amp;oacute;n de no entrar, bajo ninguna circunstancia, en la habitaci&amp;oacute;n que se encontraba al fondo del pasillo&quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;Al principio, a Hugo no le interesaba demasiado lo que pudiera haber tras aquella puerta anaranjada. De hecho, cuando nos acostumbramos a acatar seg&amp;uacute;n que prohibiciones por extra&amp;ntilde;as e incomprensibles que parezcan, terminan por convertirse en l&amp;oacute;gicas y cotidianas. Sin embargo, con el transcurrir de los d&amp;iacute;as, Hugo empez&amp;oacute; a sentir un inter&amp;eacute;s creciente por lo que podr&amp;iacute;a haber en aquella habitaci&amp;oacute;n. D&amp;iacute;a tras d&amp;iacute;a, el bueno de Hugo se preguntaba qu&amp;eacute; misterio esconder&amp;iacute;an aquellas cuatro paredes que incluso sus padres le vetaban la entrada, a &amp;eacute;l, a su propio hijo. Deb&amp;iacute;a tratarse de alg&amp;uacute;n secreto absolutamente horrible e inconfesable. O quiz&amp;aacute;s lo proteg&amp;iacute;an de alguna criatura monstruosa y hambrienta&quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;Al final de sus exploraciones por el instituto, siempre acababa delante de la puerta prohibida. Se la quedaba mirando largos minutos, con la cabeza levantada y la boca abierta como quien contempla a un coloso. La tocaba con sus manos abiertas y diminutas e incluso pegaba la oreja esperando percibir alg&amp;uacute;n sonido. A veces, cuando la curiosidad era insostenible, escrutaba por el ojo de la cerradura con fijeza, ladeando la cabeza intentando encontrar un &amp;aacute;ngulo apropiado que le permitiera descubrir algo que no fuera aquella impenetrable negrura. Y otras, sal&amp;iacute;a a la calle intentando entrar por la ventana de la dichosa habitaci&amp;oacute;n sin &amp;eacute;xito. Hasta que un d&amp;iacute;a, fatigado de investigaciones infructuosas, decidi&amp;oacute; urdir un plan y desentra&amp;ntilde;ar el enigma de una vez por todas&quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este punto de la narraci&amp;oacute;n, el se&amp;ntilde;or Dositeo Lenguaraz interrumpe su narraci&amp;oacute;n y observa complacido a la enmudecida clase, al tiempo que extrae de su bolsillo una bola ergon&amp;oacute;mica de goma de densidad media para ejercitar los dedos. Con la parsimonia de saber que nos ten&amp;iacute;a sumergidos en la historia, el se&amp;ntilde;or Lenguaraz prosigui&amp;oacute; con la narraci&amp;oacute;n y su paseo por entre los pupitres a la vez que ejercitaba sus falanges.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;Do&amp;ntilde;a Caraciola era la &amp;uacute;nica persona que entraba en la habitaci&amp;oacute;n del fondo del pasillo. Todos los s&amp;aacute;bados de todos los meses, la se&amp;ntilde;ora Caraciola se pertrechaba de escoba, recogedor, fregona, cubo, lej&amp;iacute;a, productos de limpieza con nombres raros y montones de trapos. Del bolsillo de su bata sacaba una llavecita niquelada con la que abr&amp;iacute;a la puerta, cruzaba el umbral e inmediatamente cerraba tras de s&amp;iacute;. Y durante hora y media aproximadamente no volv&amp;iacute;a a salir. Pasado ese tiempo, la se&amp;ntilde;ora Caraciola guardaba los utensilios de limpieza y se dirig&amp;iacute;a directamente a su habitaci&amp;oacute;n, y de &amp;eacute;sta a la ducha. As&amp;iacute; que Hugo decidi&amp;oacute; esperar en la habitaci&amp;oacute;n de sus padres escondido debajo de la cama de matrimonio.&quot;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;El plan sali&amp;oacute; al dedillo. Do&amp;ntilde;a Caraciola entr&amp;oacute; en la habitaci&amp;oacute;n tarareando, se despoj&amp;oacute; de la bata con un suspiro de alivio, la dej&amp;oacute; en la cama y se encamin&amp;oacute; a la ducha. Hugo, por su parte, dej&amp;oacute; de contener la respiraci&amp;oacute;n y sin vacilar lo m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo se hizo con la llavecita niquelada de la bata y sali&amp;oacute; como un rayo de la habitaci&amp;oacute;n sin apenas tocar el suelo. Cuando tuvo la puerta anaranjada y misteriosa a unos cinco metros de distancia dej&amp;oacute; de correr y empez&amp;oacute; a acercarse pasito a pasito. El coraz&amp;oacute;n retumbaba en su cabeza y le sudaban las manos y la espalda. Introdujo la llave sin apenas ruido, la gir&amp;oacute; sin trabas, con una mano temblorosa asi&amp;oacute; la maneta, abri&amp;oacute; y...&quot;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El se&amp;ntilde;or Dositeo Lenguaraz se detuvo y se tom&amp;oacute; un tiempo estudiado de silencio para mantener la tensi&amp;oacute;n. Tan s&amp;oacute;lo se o&amp;iacute;a el ruido de la bola de goma al ser comprimida por sus dedos y los ni&amp;ntilde;os esper&amp;aacute;bamos con los ojos tan abiertos como nuestras bocas. &quot;... Y -continu&amp;oacute; con cachaza- este ser&amp;aacute; su ejercicio de hoy. Deben averiguar qu&amp;eacute; hay en esa habitaci&amp;oacute;n. Contin&amp;uacute;en con el cuento y final&amp;iacute;cenlo con buen pulso narrativo y pulcritud&quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesit&amp;eacute; varios minutos para asimilar toda aquella historia antes de agachar la cabeza sobre mi cuaderno y ponerme a escribir. Adem&amp;aacute;s, mi mente de ni&amp;ntilde;o de once a&amp;ntilde;os, atiborrada de c&amp;oacute;mics y de pel&amp;iacute;culas cuya calificaci&amp;oacute;n moral no correspond&amp;iacute;an a mi edad, era proclive a elaborar finales inesperados, macabros y truculentos. Desech&amp;eacute; la idea de que habitaba un ser terrible que alimentar puesto que Hugo nunca oy&amp;oacute; ning&amp;uacute;n tipo de respiraci&amp;oacute;n ni gru&amp;ntilde;ido cuando apoy&amp;oacute; la oreja en la puerta. Luego record&amp;eacute; que en una de las incursiones de Hugo por las inmediaciones del instituto, intent&amp;oacute; entrar por la ventana sin conseguirlo, por lo que supuse que &amp;eacute;sta estaba cubierta de ladrillos. Ese dato me dio escalofr&amp;iacute;os, ya que con toda seguridad, los padres de Hugo eran unos torturadores de una depravaci&amp;oacute;n ilimitada que tapiaron la ventana para evitar miradas curiosas a las aberraciones que llevaban a cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero luego, desalentado, tambi&amp;eacute;n desde&amp;ntilde;&amp;eacute; esa idea puesto que Hugo, en los d&amp;iacute;as que espiaba a su madre parar elaborar su plan, nunca oy&amp;oacute; gritos desgarradores ni estertores de agon&amp;iacute;a. Hasta que di con el final id&amp;oacute;neo. &amp;iexcl;Mi desenlace era incre&amp;iacute;ble! &amp;iexcl;Hab&amp;iacute;a nacido una nueva forma de contar historias! Hugo pis&amp;oacute; la habitaci&amp;oacute;n prohibida y dej&amp;oacute; de o&amp;iacute;r su antiguo mundo que dejaba atr&amp;aacute;s, para descubrir con estupor una incre&amp;iacute;ble dimensi&amp;oacute;n paralela a la nuestra, donde unas amazonas tetudas con bikinis del futuro disparaban armas de rayos l&amp;aacute;ser, repeliendo encarnizadamente el despiadado ataque de unas plantas carn&amp;iacute;voras con tent&amp;aacute;culos del tama&amp;ntilde;o de rascacielos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy a mi pesar, el se&amp;ntilde;or Dositeo Lenguaraz no supo valorar la grandeza de mi imaginaci&amp;oacute;n y originalidad y me calific&amp;oacute; con un injusto 7 de nota. No as&amp;iacute; el mediocre de Filadelfo, que obtuvo un 10 de calificaci&amp;oacute;n y lo &amp;uacute;nico que narr&amp;oacute; fue que en la habitaci&amp;oacute;n de puerta anaranjada del final del pasillo del instituto no hab&amp;iacute;a absolutamente nada y que s&amp;oacute;lo se trataba de una ingeniosa prueba de obediencia para con Hugo. El se&amp;ntilde;or Lenguaraz, por su parte, explic&amp;oacute; que, aun alabando la creatividad de los otros finales, las historias corrientes requieren de finales l&amp;oacute;gicos, razonables y normales. &amp;iexcl;Y una mierda de &amp;ntilde;u!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya hace mucho tiempo de aquello y a&amp;uacute;n me duele. Y c&amp;oacute;mo s&amp;eacute; que el se&amp;ntilde;or Dositeo Lenguaraz tiene una pilila larga y gorda... eso ya es otra historia.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00096-a-contraluz.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-10-08T04:06:48+01:00</dc:date>        <dc:creator>antidogmas</dc:creator>        <title>A CONTRALUZ.</title>        <link>http://antidogmatico.blogcindario.com/2009/10/00096-a-contraluz.html</link>        <description>A mis ojos de ni&amp;ntilde;o, la ciudad siempre me pareci&amp;oacute; una esperp&amp;eacute;ntica f&amp;aacute;brica de sue&amp;ntilde;os que se tornaban pesadillas horribles. Recuerdo observarla a contraluz, ensimismado y descubrir en ella transparencias que delataban tumores y feas deformidades; un algo sucio y desagradable que respiraba y que compon&amp;iacute;a su basto y loco entramado de hierro, hormig&amp;oacute;n y escoria. Cayeron los d&amp;iacute;as y lleg&amp;oacute; uno en el cual aprend&amp;iacute; a bailar en un submundo de realidad inconcebible y de sadismo enloquecido. Fue en ese preciso instante cuando los sue&amp;ntilde;os parecieron inalcanzables y las pesadillas peinaron las calles hasta hundirse en todos los recovecos de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora no es diferente de ayer. All&amp;iacute; donde la vista cae, una pomposidad babil&amp;oacute;nica se erige por encima de todo hasta embotar los sentidos y emborrachar los sentimientos; todo descomponi&amp;eacute;ndose desorbitadamente bajo maquillaje barato, verborrea, pompas, mortajas, exequias y un bul&amp;iacute;mico atrac&amp;oacute;n de oscura vida devor&amp;aacute;ndose ella misma. Llegados a tan negros t&amp;eacute;rminos, dir&amp;iacute;ase que estoy preso de una sustancial amargura y pesimismo fruto de la inevitable decadencia de la era contempor&amp;aacute;nea. Pero no es as&amp;iacute;; o s&amp;iacute;, no s&amp;eacute;. A todo buen optimista le queda el p&amp;aacute;lido consuelo de la negaci&amp;oacute;n de la realidad y al pesimista la amargura de ser consciente del mundo que le rodea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero yo, por aquello de abogar a mi propio individualismo, opto por meterme en el saco del paranoico pasivo, que como dijo no s&amp;eacute; qui&amp;eacute;n, son aquellos que perciben el mundo que les rodea a un nivel superior al normal. Despu&amp;eacute;s de estar d&amp;aacute;ndole vueltas a tal concepto creo que esclarec&amp;iacute; algunas caracter&amp;iacute;sticas. El optimista se aleja de la realidad evocando im&amp;aacute;genes de paisajes id&amp;iacute;licos; flores atiborrando toda la faz de la tierra; dedos angelicales acariciando arpas y pel&amp;iacute;culas siempre con final feliz. El pesimista, por el contrario, no sue&amp;ntilde;a ni cierra los ojos: contempla bellas explosiones nucleares en atardeceres veraniegos; se duerme con una lluvia de estallidos de bombas mutilando todas las curvas de la tierra y cree que somos el experimento fallido de un Hacedor demente y cachondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo observo el mundo a contraluz y lo &amp;uacute;nico que me viene a la cabeza es la imagen de Irene calientapollas.</description>    </item></rdf:RDF>